QUÉ SE DICE:Inconsecuencias de la ADP

Claudio Acosta

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) se encuentra en el vórtice de una tormenta tras la decisión de varias seccionales  del gremio de paralizar la docencia  el próximo viernes 13, ignorando olímpica y deliberadamente  que el calendario escolar concluye  el viernes 20 de diciembre, con lo que le estarían robando a los estudiantes una semana de clases con el único propósito  de extender  sus vacaciones navideñas. Esa “inconsecuencia”, que se produce apenas días después de conocerse los catastróficos resultados  de las pruebas Pisa,  ha puesto a la ADP bajo el fuego cruzado de una opinión pública que en gran parte la responsabiliza de esos resultados, pero eso no parece importarle ni preocuparle a su dirigencia, que ha dado la callada por respuesta ante las peticiones de que no paralice la docencia o de que llame a capítulo a esas seccionales. Y si a los maestros ni les importa ni les preocupa que la educación dominicana siga exhibiendo indicadores tan vergonzosos, ¿por qué esperar que se comprometan a trabajar por una educación de mayor calidad? ¿Cómo justificar, en medio de ese panorama,  la frivolidad de paralizar la docencia por “motivos navideños”? La ADP no es la única culpable de que la educación dominicana ande tan mal, pero con esas “acciones dañinas”, como las calificó ayer el ministro de Educación Antonio Peña Mirabal, actúa como si lo fuera y, además,  quisiera estrujárnoslo en la cara. Pero ni siquiera los vicios y distorsiones de nuestro sistema político, que según Servio Tulio Castaños, el de Finjus, han contaminado a ese gremio, son suficientes para justificar ese irresponsable comportamiento. Eso ha sido así durante  demasiado tiempo, simple y sencillamente porque a las autoridades de Educación (las de antes y las de ahora) les ha faltado voluntad política, entre otras cosas, para aplicar un  principio tan simple y elemental como aquel que dice que el que no trabaja no cobra.