2009: Un año con balance negativo

Difícilmente alguien despojado de influencias políticas o de beneficios especiales capaces de obnubilar sus mentes, pueda decir que el año que finaliza ha sido bueno para el país. Es probable que haya sido incluso  excelente para algunos, sobre todo si son funcionarios o forman parte de los grupos privilegiados de poder, o tal vez para otros que sin pertenecer a ese grupito,  no han tenido enfermedades ni pérdidas de ninguna especie y han podido desarrollar sus actividades dentro de la normalidad, pero como país, éste se puede denominar un año negativo.

Lo que se sembró y cosechó durante estos 12 meses que hoy termina,  permiten exhibir  una gran canasta donde prevalecen las  mentiras, la corrupción, el narcotráfico, las muertes, los atropellos, apagones, encarecimiento absolutamente de todo lo que se consume, y como moña o adorno de la canasta  resaltan:  aumento del desempleo, la inseguridad, tráfico de influencias, desorden, despilfarro, transfuguismo, aumento de botellas, clientelismo político,  compras abultadas  sin llenar los requisitos, etcétera, etcétera. 

Sin tener que exagerar, se puede concluir en que  para la mayoría de los dominicanos el año 2009 ha sido desastroso, pero como no hay nada absolutamente negativo, también se le puede sacar  algo   positivo, y es que por haber sido tan malo, por lo menos ofrece la esperanza de que el 2010 tenga necesariamente que ser mejor, y eso representa un gran  alivio.

Un alivio que tiene que ser ayudado con una actitud positiva, participativa y menos contemplativa de todos, especialmente de los más necesitados y de los que tienen clara conciencia de que hay que producir un sacudimiento capaz de cambiar esta situación de podredumbre en todos los sentidos. La sociedad entera debe preparase para  comenzar a empujar y empujar, no para tumbar ni atropellar a nadie, sino con el simple  objetivo de no dejarse acorralar en un callejón sin salida como el que nos están llevando.

Hay que deponer actitudes en todos  los grupos de participación, especialmente los políticos, y de manera especial aquellos que por su tamaño e influencias tienen mayor posibilidad y capacidad de lograr un cambio de rumbo, entendiendo que las cosas no pueden hacerse en función de individualismos, sino respetando las decisiones de los organismos aunque coyunturalmente no les sean favorables, comprendiendo que el país está por encima de sus aspiraciones.

Todo el mundo aspira a que el año entrante sea mejor que el que está concluyendo. A familiares, amigos y relacionados  ofrecemos los mejores deseos de que el futuro inmediato que comenzará a contarse a partir de mañana les traiga salud, amor, paz,  tranquilidad, y si les hace falda dinero.  Y  como el año que está finalizando ha sido tan desastroso en materia económica, institucional, política y moral,   debemos esperar que esos deseos  que tanto influyen en la vida de cada uno de los dominicanos,  puedan ser satisfechos, porque para los cristianos no bastan las soluciones personales, sino también lo que les ocurra a los demás.