300… Y, ¡Seguimos!

300… Y, ¡Seguimos!

Oye, Herminio –exclama Píndaro-, hoy llegamos a la publicación número 300 de la serie que inventaste haciendo uso de mi imagen, como alter ego tuyo, cada quince días en HOY… ¿Cómo te haces para conservar esa armonía de análisis en tus temas?”… Herminio, que está justo debajo de un árbol mirando admirado a Píndaro, sentado sobre un tronco seco que culminó su centenario, escucha el eco de las palabras de su enllave y pronuncia una sentencia lapidaria: “Siempre me reviso… ¡para no meter la pata dos veces!”… Mientras, hace una pausa, mira hacia abajo y piensa para si-… “Hay temas que te ponen de punta los pocos pelos que te quedan… ¡Te engrifan!… Hay otros que te llenan de energía positiva y sales recargado para seguir adelante al mirar que todavía hay esperanzas en nuestro país… Algunos son celebrados por ti, como lector, pero luego se convierten en un vago recuerdo… Pero, cuando de análisis se trata, hay situaciones en las que no nos queda otro remedio que revisarlas y, con objetividad, enfrentarlas y comprometernos”.

“Por ejemplo –continúa Herminio-, está el caso de una insensata represalia de instituciones que, aparentemente haciéndose valer -tras bastidores- de un poder político, han intentado y atentado contra una empresa que genera vida en la mayoría de una región y que, con punzante insensatez, la está exponiendo al desasosiego y a la desestabilización… ¡Oye, Píndaro –exclama-, y eso, que aún no se ha procedido con el origen de lo que se empezó como una campaña mediática!”… Levantando firme su cabeza, Píndaro mira fijamente a Herminio y expresa: “Y, no se te olvide, hoy ya se tiene el desembrollo de la cúpula del Comité Olímpico Dominicano, una muy respetada entidad que ha sido sometida a una incesante presión que, a propósito o no, la llevó al borde de la pérdida de credibilidad ante la sociedad”… “¡Así es, Píndaro –reflexiona Herminio-… Hemos estado cansados de leer y escuchar comentarios al margen, acerca de supuestos desequilibrios presupuestarios en algunas federaciones, cuyo origen probablemente ha tenido su punto de partida quizás dentro de las mismas organizaciones que son aparentemente cuestionadas… Hoy, hay nuevas autoridades en esta prestigiosa institución a la que, por su significado para la historia deportiva organizada de nuestro país, tanto a nivel nacional como internacional, debemos celosamente cuidar”… “¡Sí –exclama Píndaro-, pero van a tener que dejar a un lado sus ambiciones personales –porque no pareciera que actúan como equipo-, si es que quieren recuperar su credibilidad!… Procede en ellos el hilar fino en sus decisiones ya que, para aquellos que luego de ingresar a la cúpula hace unos años hoy se ven al descubierto -todo rozagantes- el balance de las elecciones ha certificado que la dolorosa división realmente persiste y que, solo a través de inteligentes negociaciones, recuperarán el balance”.

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Herminio, que ahora siente más admiración por los criterios de su alter ego Píndaro, hace referencia a la tercera y gran noticia que tiene, necesariamente, que repercutir en la tranquilidad social: La consolidación de la Reforma Policial… “Ese señor… ¿Cómo dijiste que se llama… ‘José Vila Del Castillo’?”… –cuestiona Herminio-… “Así es –le responde su alter ego-… José está llevando a cabo una labor que, desde hace años, debió haberse hecho pero que, por los claros intereses creados en muchos estamentos, nunca se había enfrentado… El remeneo de la mata ha llegado y, como es natural, queda en muchos de nosotros la esperanza de que, realmente, se ponga de manifiesto la efectividad de ello en sus resultados”.

“¡Esta publicación número 300 de tu serie –le dice Píndaro a Herminio-, marca un confiado impulso para seguir adelante, si Dios quiere!… Así seguiremos celebrando el que, como por ejemplo hace un tiempo en un cine, alguien a quien no conocía me gritó: ‘¡Píndaro, sigue, que vas bien!”.