60% de los dominicanos sufren defectos visuales

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POR JOSÉ PIMENTEL MUÑOZ
De acuerdo al presidente de la Sociedad Dominicana de Oftalmología, Herbert Stern Díaz, las dolencias más comunes en el país son producto de defectos de refracción, las cuales afectan a cerca del 60% de los dominicanos. Estos defectos son los que se conocen como miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia.

No son, aclaró, enfermedades, sino defectos en el tamaño o la forma del ojo. Luego de eso, la enfermedad ocular más frecuente es la conjuntivitis. “Pero hay que tener cuidado, porque no todos los casos en que el ojo está rojo se debe a conjuntivitis, por lo que el paciente no debe nunca automedicarse, sino acudir al especialista para una correcta evaluación y el adecuado tratamiento”, advirtió el especialista, quien es cirujano en la Clínica Oftalmológica de Santo Domingo y en el Centro de Medicina Avanzada Abel González. En el Hospital Marcelino Vélez Santana, de Herrera, es jefe del Servicio de Oftalmología.

Señaló que la principal causa de ceguera  es la catarata, que es una forma de ceguera curable con la cirugía de cataratas; luego está el glaucoma, que es una enfermedad que daña el nervio óptico, y que si no se detecta y trata oportunamente conlleva a la pérdida visual. La única forma de detectar el glaucoma en las fases iniciales es con el examen periódico por parte del oftalmólogo.

Los pacientes hipertensos, diabéticos y los familiares de pacientes con glaucoma están en mayor riesgo de padecer esta enfermedad. Luego tenemos la retinopatía diabética.

Un hecho importante es que, de acuerdo a Stern, “prácticamente todos los problemas visuales se pueden resolver en el país. Posiblemente un 3 a 5 % de las patologías requieren referirse al extranjero.

Buena atenciÓn

El país cuenta en estos momentos con alrededor de 300 especialistas en oftalmología, lo cual es el punto de partida para considerar que la atención a la población en este campo es buena, aunque se necesita trabajar más en la prevención de las enfermedades visuales.

El concepto es de Stern Díaz, quien estimó que el problema básico que existe aquí es “la falta de conciencia de la población de la importancia de acudir a examinarse de forma anual con el especialista”.

Stern, quien ha llegado a la posición cargado de entusiasmo y planes para relanzar a esa sociedad, observa que también hay falta de conciencia acerca de la necesidad de que todos los niños se examinen de la vista antes de entrar a la escuela.

Al hacer un análisis acerca de la situación de la oftalmología en el país, resaltó que “también nos afecta el costo de la vida, que limita a muchos oftalmólogos en su posibilidad de adquirir equipos y mantenerse actualizados”. Pero dijo que “por suerte hay muchos grupos, tanto del sector oficial como del sector privado, trabajando en la búsqueda de una mejor salud visual para los dominicanos.

Desde luego hay que dotarlos de medicamentos e instrumental más moderno para poder ofrecer a nuestros pacientes cada día un mejor servicio”.

“Nuestro país cuenta con muy buenos oftalmólogos y centros de atención visual. Uno de los puntos más importantes de nuestra labor es la de llevar a la población el mensaje de que hay que examinarse anualmente. No basta un simple examen de la refracción, esto es para determinar si la persona necesita o no lentes. Hay que tomar la tensión ocular, inspeccionar el ojo, y realizar un estudio del fondo de ojo”, agregó.