A aplicar la ley anti monopolio

El caso del monopolio del transporte de carga ha sido un tema tabú para los gobiernos que ha tenido el país. Aunque afecta un servicio vital en la cadena logística de apoyo a la producción y el comercio, ningún Gobierno ha tomado decisiones para impedir que el acaparamiento continúe trastornando los costos empresariales, violentando la libertad de empresa y la libre competencia. No lo han abordado ni siquiera tomando en cuenta que se trata de una actividad prohibida.
La Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios de República Dominicana (Fenacerd) y la Asociación de Comerciantes Mayoristas de Santo Domingo denunciaron que el viernes último la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado) intentó bloquear el acceso al puerto de Haina tratando de impedir que transportistas independientes y de otros gremios pudieran retirar carga de los depósitos de los muelles.
No se explica cómo un país que se precia de facilitar el comercio y de proteger la libertad de empresa y la libre competencia ha tolerado por tanto tiempo un monopolio como el del transporte de carga, una práctica que ha secuestrado el derecho de las empresas a contratar el servicio de transporte de su preferencia y conveniencia y que, por demás, distorsiona fuertemente los costos. ¿Acaso temor a los costos políticos?

Seguridad en la Ciudad Colonial

La inversión que se ha hecho en la Ciudad Colonial, para rescatar su legado histórico y hacerla más atractiva para los turistas, justifica que se adopten también medidas para mejorar las condiciones de seguridad y disminuir los azotes de rateros y pedigüeños. Esta parte histórica de Santo Domingo está llamada a retomar el esplendor que había perdido para atraer más turistas, pero en la misma medida convoca a grupos de individuos que acosan con impertinencias y malas intenciones

Por esas razones, saludamos la decisión del Gobierno Municipal, de incorporar más vigilancia para la Ciudad Colonial, en el entendido de que esto deberá contribuir a mejorar la seguridad de los turistas y los residentes. Es absolutamente necesario que ese recodo histórico recupere el apacible atractivo que le caracterizaba.