A Hamlet Hermann

[b]Señor director:[/b]

En la edición del periódico HOY, del 17 de noviembre del año en curso, el ingeniero Hamlet Hermann Pérez publica, en la sección Opinión, un artículo titulado: “Hacen falta árbitros”. En el referido artículo, el autor habla acerca de la utilidad del arbitraje en las actividades humanas.

Independientemente del contenido del escrito en sí, y de la conocida inclinación política del prosista, sólo deseo aclarar algunos conceptos vertidos por el autor acerca del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) llegó hasta el límite de la irracionalidad. Recién acaban de expulsar a Jacinto Peynado y a Carlos Morales Troncoso, antiguos vice-presidentes de la República con Balaguer. Esto lo hizo el grupo de La Casa, asumiendo la herencia del líder sin tener méritos suficientes para ello. Parece no haberles importado hacer el mínimo esfuerzo para lograr un acercamiento con todos los sectores. Prefirieron buscar el apoyo entre los gobiernistas actuales. Y esa purga partidaria de los reformistas no es otra cosa que una inmolación. Se suicidan políticamente con tal de no buscar un arbitraje que a toda luces es imprescindible si lo que se busca es la avenencia entre compatriotas. Peor aún, allí no parece haber alguien con carisma y dignidad suficientes como para concitar un punto de conciliación equidistante entre las partes enfrentadas”. Fin de la cita.

Con relación a la suspensión, no expulsión y posterior sometimiento al Tribunal Disciplinario correspondiente, de los señores licenciado Jacinto Peynado G., doctor Leonardo Matos Berrido, ingeniero Carlos Morales Troncoso, doctor Humberto Salazar, ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel y licenciado Angel Lockward, la misma fue un decisión de la Comisión Ejecutiva, órgano ejecutivo y de dirección del partido, según lo que establece el Artículo 59 de nuestros estatutos y no del grupo de La Casa, como afirma el ingeniero Hermann Pérez.

Continúa diciendo el articulista que esa decisión de la Comisión Ejecutiva lo hizo el grupo de La Casa “asumiendo la herencia del líder sin tener méritos para ello”.

Creo oportuno hacer del conocimiento del ingeniero Hermann Pérez, por su digno intermedio, que “La Casa” y la dirección completa del Partido Reformista Social Cristiano sabe que el principal legado del doctor Balaguer, no sólo a los miembros de su partido sino a nuestra sociedad, fue un partido que permita a los ciudadanos escoger un etilo de gobernar que ha dado resultados concretos, sin hipotecar la soberanía nacional.

Estamos conscientes de nuestra responsabilidad y tratamos de cumplir con la obligación dejada por el presidente Balaguer. No debe olvidar el ingeniero Hermann Pérez, que al profesor Bosch, otro de nuestros grandes líderes, le tomó 23 años llevar al Partido de la Liberación Dominicana al poder, no sin la mano amiga del inmenso y sólido liderazgo de Joaquín Balaguer y el concurso del Partido Reformista Social Cristiano en pleno.

En lo que concierne a “no hacer el mínimo esfuerzo para lograr un acercamiento con todos los sectores”, me complace informarle al citado autor que en las reuniones auspiciadas por el empresario artístico César Suárez Pizano, quien suscribe formuló una humilde propuesta concreta, dirigida al sector disidente: “Posposición de la supuesta asamblea convocada para el 16 de noviembre hasta el 15 de diciembre, a la espera de los resultados de una evaluación a realizar por especialistas enviados por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), a fin de implementar los mismos en la asamblea de diciembre, con el compromiso de que a la misma asistiríamos todas las partes”. Esta propuesta fue rechazada, lo que trajo como consecuencia la paralización de las conversaciones.

Finalmente, señor director, utilizo su digno canal para informar al ingeniero Hermann Pérez que los reformistas no ” hemos preferido buscar el apoyo entre los gobiernistas actuales”, con la honrosa excepción de aquellos que aceptaron Secretarías de Estado, participaron en la venta de autobuses al Plan Renove, desempeñaron las delicadas funciones consulares con las siempre controvertidas visas, o aceptaron contratas para la construcción de obras de cierta magnitud, entre otras canonjías.

Es norma no escrita entre los políticos la no intervención en los asuntos internos de otra organización. Si se ha de transgredir esta regla, solo pedimos que se haga con la ecuanimidad, objetividad y el cuidado que amerita el caso.

Al anticipar nuestro agradecimiento por la acogida que le dispense a la presente misiva, hago provecho de la oportunidad para reiterarle los sentimientos de mi más alta estima y deferencia.

Atentamente,

Joaquín Ricardo