A la carga y con la ley en mano

Sin control de permanencia y sanciones contra la conducción de vehículos de motor bajo efectos del alcohol, República Dominicana seguiría en los primeros lugares del mundo en accidentes de tránsito de consecuencias mortales y demás. El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre comienza hoy, con el debido tacto para acostumbrar al país, a verificar el contenido etílico en sangres de personas al volante, así alteradas para reaccionar correctamente mientras aprietan aceleradores y descuidan el pedal de freno, candidatas a errar con graves consecuencias para sí mismas y el prójimo. El vínculo entre fatalidades viales y el abuso de bebidas aparece en el país en más de dos terceras partes de tragedias de esa índole.

LA autoridades del Intrant y Digesett van a actuar gradualmente contra la embriaguez en la circulación vehicular y chocarán frontalmente con una cultura defendida con rebeldía por quienes nunca han temido al castigo por entregarse al manejo temerario con ingestas a pico de botella, como si se tratara de un derecho adquirido al nacer. Por impopular y difícil que resulte poner en cintura a los consumidores de alcohol mientras conducen, debe procederse con firmeza si se aspira a que los viajes en vehículos y el discurrir de peatones alcancen el grado de seguridad que corresponde a países civilizados. La opinión pública debe estar resueltamente del lado de la aplicación de la ley.

Participación certificada

Con el surgimiento de Participación Ciudadana en año 1993, el país pasó a sentir que un movimiento asumía con acierto la defensa de los derechos civiles desde una condición apartidista; porque la política no debe circunscribirse a las aspiraciones de gobernar que tan fácilmente se apoderan de muchos. Es válido que desde la sociedad civil se exija que el pueblo sea bien gobernado. Un culto al respeto a los derechos que asisten a todos los dominicanos en los procesos electorales, contraponiéndose a los ejercicios de Poder que suelen inclinarse al autoritarismo desnaturalizador de los fines del Estado. La labor de observación de consultas electorales de Participación Ciudadana ha contribuido a mejores prácticas democráticas. Que permanezca su rol que incluye combatir la corrupción y defender las instituciones y el desarrollo integral.