A la memoria de Don Mario

Hoy se cumple exactamente un año  del fallecimiento de Don Mario Álvarez Dugan, periodista de respetado ejercicio y presencia en la sociedad dominicana que dirigió este periódico por 20 años, prácticamente hasta la hora de su deceso. Al llegar a la dirección general de este diario en 1988, Don Mario ya era un ejecutivo de dilatada experiencia. Escaló joven posiciones de alta responsabilidad en medios de comunicaciones y de su rica experiencia, don de mando, carisma y buen carácter, todos nos beneficiamos. Su sentido de responsabilidad, apego profesional y compromiso con ideales y objetivos sociales quedaron en nosotros como fija trayectoria de trabajo en busca de la superación diaria, aun cuando, como humanos, el error aparezca en algunos resultados.

No queríamos dejar pasar esta fecha sin exaltar la figura sobresaliente de Mario Álvarez Dugan; dando seguridad de que su legado de gran conductor es un recuerdo vivo porque sus enseñanzas permanecen. Inspirado en él, HOY va al futuro tratando de seguir siendo  vanguardia de innovaciones, técnicas y operativas, en el continuo proceso de servir  informaciones veraces y opiniones orientadoras  y útiles a la sociedad. Firme en sus compromisos éticos. En el primer aniversario del fallecimiento de Don Cuchito, acompañamos solidariamente en los tributos a su memoria, a su esposa, hijos y demás familia

Las Navidades cobran presencia

Más dinero en circulación y más motivos para festejos y gastos. Están aquí ya unos días en que se habla mucho de paz  y amor en nombre del Señor y su nacimiento en Belén. Pero somos un país con algunas fallas de disciplina  y poco  culto a la moderación y al manejo inteligente del poder de compra. El dominio sobre los impulsos festivos corre peligro. Por eso, al llegar Navidad, a una parte de los ciudadanos les embarga cierto temor en las calles. Miedo a una ola de violaciones de tránsito y a la mala influencia del exceso de alcohol en conductores y parroquianos.

Quisiéramos tener el poder de llevar nuestra voz a la conciencia de la gran mayoría de los ciudadanos de diferentes clases sociales para solicitar que en nombre de la  civilizada convivencia evitemos todo punto extremo de conducta capaz de dañar a la propia persona o al prójimo. Seamos cautos y precavidos en el discurrir para que haya menos motivos de pesar  en esta Pascua.