A la memoria de Maritza Amalia Guerrero

LUIS MANUEL PIANTINI M.
En la mañana del pasado domingo 17, acompañado de un triste toque de corneta, sepultamos los restos mortales de la embajadora licenciada Maritza Amalia Guerrero Ibarra, luego de que un fulminante cáncer la arrebatara a la edad de 61 años del lado de sus seres queridos, entre ellos su padre el periodista Gustavo Guerrero. Tal vez gran parte del país no haya conocido de ella, porque no era política, ni artista, ni deportista.

Pero Maritza durante cuarenta años fue una consagrada servidora pública, de aquellas y aquellos que silenciosamente, con laboriosidad y honestidad, construyen a la Patria todos los días del año.

Su precocidad la convirtió en una de las graduandas más jóvenes que había tenido la UASD y de las/os primeras/os economistas del país. Realizó una maestría en la Universidad de Berckley, California, y a su regreso fue profesora titular de Moneda y Banca por varios lustros en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, donde la conocí como estudiante en el año 1969. Para mi conocimiento fue la/el economista dominicana/o que mas dominio tuvo sobre esta materia. Es una pena que nunca se haya entusiasmado a editar un libro de texto sobre este tema, o uno sobre su vasta experiencia pública.

Su familia de parte de madre, fue propietaria de uno de los primeros bancos privados nacionales. O sea, que creció y se formó alrededor del tema bancario. Sin embargo consagró toda su vida al trabajo en el sector público, ingrato al fin, para aquellos que laboran con dedicación, lealtad y honestidad.

Al ingresar al Banco Central en el año 1970, fui designado técnico de tercera clase en la División de Moneda y Banca, siendo ella la encargada de dicha área. Maritza laboró en el Banco Central por más de treinta años, siendo una/o de sus más brillantes economistas monetarias/os, llegando a alcanzar la posición de Directora del Departamento de Estudios Económico, en un tiempo donde había que demostrar poseer la calificación requerida para escalar a tan elevada posición técnica.

Luego, como parte de los intercambios de recursos humanos que se realizan entre las instituciones públicas, en la década de los años noventas, Maritza es coordinada a prestar sus servicios en la Cancillería en el área económica, ya que ella había sido parte del equipo que gestionó el ingreso de nuestro país al Grupo de Países ACP (África, Caribe y Pacifico) del antiguo Acuerdo de Lome, hoy llamado Cotonou, que es un acuerdo que maneja las relaciones comerciales y de cooperación entre Europa y sus ex -colonias.

En todo este proceso Maritza desarrolló excelentes relaciones con las naciones del Caribe inglés, y por su dominio de los temas relacionados con la agenda comercial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), fue de las principales negociadoras de los tratados de libre comercio con el CARICOM y Centroamérica.

Maritza era talentosa, capaz, trabajadora incansable y servicial, lo que le permitió cultivar una gran cantidad de amistad. Como humana y pasional al fin, no era perfecta, aunque fueron mucho mayores sus virtudes. Paz a los restos de nuestra profesora, compañera y amiga Maritza Amalia Guerrero Ibarra, una dominicana que siempre defendió con inteligencia y diplomacia los mejores intereses de la República Dominicana.