A la oposición se le hizo tarde para cuestionar

La oposición política, básicamente el PRM, está realizando serios esfuerzos para destacar los posibles puntos débiles de este gobierno con el objetivo de cerrar la gran brecha que existe en los niveles de simpatía del Presidente y Candidato Danilo Medina y su contendor el Lic. Luis Abinader, sin embargo da la impresión que ese sector político se le hizo tarde para hacer “oposición”, ya que desperdició durante tres años sus principales misiles en contra del Presidente del partido el Dr. Leonel Fernández.

Desde la misma campaña electoral, con miras a las elecciones presidenciales de 2012, el entonces candidato del PRD, Hipólito Mejía, así como su tropa de choque, concentraron sus esfuerzos en contra del que no era candidato y prácticamente ignoraron al candidato. Es posible que ese error fuera una de las tantas causas del desplome de Hipólito Mejía, quien en algún momento le llevaba 30 puntos de ventaja al candidato Danilo Medina.

Tan pronto asumió la primera magistratura el Lic. Danilo Medina, la oposición cometió dos grandes errores, de hecho el candidato Hipólito Mejía lo reiteraba a lo interno: Expulsar a Miguel Vargas del Partido y lograr meter en la cárcel a quien se tenía en ese momento como el seguro candidato presidencial para el 2016. Desde el déficit fiscal, hasta el sometimiento por Funglode, pasando por la sobreexposición mediática del caso del Senador Félix Bautista, se hicieron todos los esfuerzos con la finalidad de erosionar los niveles de simpatía con los cuales concluyó el periodo el Lic. Fernández.

En ambos casos se equivocaron, les salió como dice el pueblo “el tiro por la culata” porque fracasaron en su empeño de expulsar al Presidente del partido Vargas Maldonado y si bien lograron menguar los niveles de popularidad del Expresidente erraron en el tiro pues mientras desatendían el flanco gubernamental, el Presidente Medina, merced a una exitosa gestión de gobierno conectado con las aspiraciones del ciudadano de abajo, logró niveles de popularidad que le permitieron abrazar la reelección y además lograr, con una mayoría superior a la requerida, aprobar la reforma.

Luego apostaron a la división del PLD, pensando con genes del comportamiento perredeísta, olvidando que los otrora jóvenes formados bajo el pensamiento del Prof. Juan Bosch aprendieron muchas lecciones y una de ellas es preservar el instrumento del partido al margen de las aspiraciones individuales. Por ello, no es accidental que en el discurso de proclamación el Presidente Medina apelara a la paciencia de los postergados en el espíritu de que en un futuro se les reconocerá y serán resarcidos. Cuestión de fe.

Ahora se iniciaron los cuestionamientos partiendo de las “visitas sorpresas” y el PRM sostiene, y presenta un arduo y voluminoso expediente, que apenas se han cumplido el 11% de las promesas. ¿Luego de tres años se dieron cuenta? En un país de insatisfacciones y de promesas incumplidas, ¿Dónde está el batallón de agricultores reclamando el cumplimiento de la palabra empeñada?

Dentro de estas escaramuzas el Centro Bonó, tristemente célebre por su papel de aliado de las peores causas contra el país, reclama que el gobierno ha “desmovilizado” la sociedad civil gracias a haber nombrado, especialmente cientistas sociales y periodistas, en posiciones públicas. ¿Acaso se enteraron de eso ahora justo al arrancar la campaña? ¿No es lícito que un miembro de la sociedad civil o cualquier dominicano que apruebe la obra de gobierno se integre a esos esfuerzos?

A la oposición y sus grupos colaterales de la sociedad civil se les hizo tarde para cuestionar la obra de gobierno y les será muy difícil reducir de forma importante la brecha entre el Presidente Danilo Medina y el principal candidato de la oposición, Luis abinader, quien navega contra corriente y con pocos recursos para la tarea ciclópea de hacer un papel honroso en mayo de 2016 y así lograr consolidarse como el líder indiscutible de la oposición con miras al 2020. Para ello, entre otras cosas, no deben repetir el disparar hacia el blanco equivocado o en este caso el morado equivocado.