A LOS 10 AÑOS DE CELEBRACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ: NINA SIMONE. JAZZ. REBELDÍA Y TERNURA.

A LOS 10 AÑOS DE CELEBRACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ: NINA SIMONE. JAZZ. REBELDÍA Y TERNURA.

“Para la mayor parte de los blancos, jazz significa negro y jazz significa sucio y eso no es lo que toco. Yo toco música clásica negra.” Nina Simone. (*)…

/ 1 LAMENTO DE UNA PERDIDA INCONSOLABLE: TORRIDA.

Bajo la nieve espesa cuyo color nada tuvo contra ella, brillante y espumosa, brillo frío de tétrico vivir para los más. Ahí perdimos a Nina Simone.

Bajo los bosques repleto de luces, bajos las hojas tiernas de verde reverdecido, prisma vegetal de nuestros días, en esa bella autonomía de otoño y primavera, que este trópico utópico nos regala, ahí también perdimos a Nina Simone.

En la oscura pirámide que, bajo el sol meloso, cuando alguna vez en el desierto con su voz quiso desafiar al eco y al viento, en su canto brumoso de arena y silbido de flauta, ahí la perdimos.

Bajo efluvios de un Bach blanco, que nunca habría imaginado que alguien como Nina Simone, afroamericana firme, haría de sus fugas el deleite cósmico universal.

Sin embargo, cuando algún volcán antillano y menor, pinta de carbón dulce nuestros cielos, una larga sombra amenaza la sabanita turquesa de nuestras costas, allí sentados pensamos, cuando una ola gigante se convierte en espejo juguetón de cristales y espumas, justo en ese momento se recuerda que hace 3 días atrás, en abril y en Marsella, 2003, como hizo Cesar Vallejo (el fabuloso de Trilce y los Heraldos Negros), auto anunciada su muerte, moriría Eunice Kathleen Waymon, aquella chica ilusionada con los viejos pianos de Tryon, su pueblo natal ( Carolina del Norte, EE.UU ) Nacería cuando Franklin Delano Roosevelt, trataba de consolidar su nuevo contrato social (The New Deal) en 1933.

La perdimos porque la vida entre barro, dolor y recuerdo, no tiene más que largos monstruos de miseria que denigran, todo lo que una criatura del amor y la pena pudiera ser.
No siempre el gran talento es una guía con claves precisas, para combatir en la humana selva de sus días.


La perdimos como se pierde todo, de repente un día o una noche.
La perdimos con sus fugas de Bach, siempre en la punta de los dedos, añorando gran concierto clásico que desde niña no pudo ejecutar: imaginario de contrapuntos sonoros, perfectos como teje la araña sus rombos gigantes a contra luz.


La perdimos, porque la sociedad que la hizo perder aún está perdida, como si el pasado de 1861 volviese en la nueva venganza del sur entonces derrotado en 1865.

No ha valido la sangre de todos los días, cacería de seres humanos, acribillados en sus pupilas, sin respirar con botas sobre el cuello, esa ha sido la sociedad de donde Nina Simone salió huyendo, no solo por impuestos, sino porque el desarraigo letal no tiene rostro de gozo, miel infinita y ternura.

La perdimos como un largo recuerdo nebuloso, o como se pierde, el cubito de madera, abecedario de la infancia, también perdido…

/2 HACER MÚSICA PARA INCENDIAR EL UNIVERSO:
Cuando se hace música para incendiar el universo, se quiere ser alegre alguna vez y tener una la gran sonrisa para alumbrar las almas, se combinan en una mezcla singular: Jazz. Blues. Soul.

Nina Simone, para la fuerza de la inspiración no tenía semáforo para que le indicara dónde tenía que parar, dónde debía terminar, dónde debía hacer un scat, técnica vocal de jazz en la que la voz tararea un tema libre dentro de una pieza determinada.

Los Scat de Nina Simone, son gritos armónicos vigorosos, proclamas vocales de liberación, romper cadenas con la garganta, expresando a fondo lo que siente, su desnuda voz de sonido imborrable y tumultuoso.

¿Entonces por qué la perdimos?… Así de simple, como se pierde una lluvia de estrella en una galaxia sentenciada a muerte entre cosmos y túneles oscuros, por eso la perdimos, su reino no era de este mundo ni su voz tampoco, menos cuerpo, silueta femenina tallada a lo masculino, para proteger la dignidad que creyó perdida alguna vez, tan perdida como ella misma.

Su cuerpo de fuerza y corazón, imponente y envuelta en música, siempre fue la reina que quiso ser. No se lo creía, se lo decía entre sueños de collares rotos, la voz dulce de niña apaleada y tierna, desvalida y aferrada a su voz.

/ 3 LA VERSION DE LITTLE GIRL BLUE : MODELO PRECIADO DE ALTA SENSIBILIDAD CLASICO POPULAR.

Nina Simone, nuestra Little Girl Blue, cantada por ella, leídas bien las letras de la canción cuando se traduce Blue, dice en castellano literalmente » azul «, pero ese blue es de la tristeza y es evidente que Lorenz Hart, (**) su autor se refería a una niña negra. Luego de escuchar más de 20 versiones de esta canción, que incluye figuras como Ella Fiztgerald, Louis Armstrong, Judy Garlan, Sam Cooke, Polly Bergen, Nancy Wilson. Brenda Lee. Carly Simon.

La legendaria Anita O’Day, y la bellísima Diana Ross, para solo citar lo que se puede en este texto, he llegado a la conclusión de que solo la versión de Janis Joplin pudiese ser comparable, en su estilo rasgado e hiriente inconfundible sonido rock, a la de Nina Simone.

Su versión de Little Girl Blue se convierte en una suite para piano y voz de 4 minutos y 19 segundos, la original o estándar. Su versión cantada en festivales, como fue el caso de la edición del festival de Montreux en 1976 en cuyo intro Nina Simone con maestría absoluta del piano, hace una sonata ajustada a J. S. Bach, como si este enigmático señor de Alemania, hubiera engendrado entre siglos una niña negra de Tryon.

Si he elegido esta canción para poner ejemplos de su capacidad interpretativa, (pude haber elegido su versión standard de Love me or Leave Me, que es magistral, como se recordará el título de la canción es homónimo a un film de 1955 dirigido por Charles Vidor, donde Doris Day interpreta la vida de una corista que quiere ser estrella, como fue el caso real de la vida Ruth Etting, hecho que inspiró el film) es porque tanto Little Girl Blue y la ya citada canción del musical, son claves para entender su fuerza creadora como una pianista con vocación clásica, que llega al Jazz, porque había sido rechazada, por negra en el Instituto Musical Curtis de Filadelfia, quienes con golpes de pecho a pocas horas de su muerte, le otorgaron «un título meritorio”…

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Con Nina Simone, se queda corto el espacio y las emociones sobran, se agigantan…
Me limitaré solo a recordar su amistad con James Baldwin, brillante escritor, su amistad con Malcolm X y Luther King. Las canciones e himnos de su autoría en su compromiso con La Lucha de los Derechos Civiles de los afroamericanos. Y pido excusas, ella merecía mucho más, pero mucho más.

La perdimos. Sola la perdimos, solo la perdimos, sencillamente no está, con frenético canto desesperado, al borde de la muerte y la vida.

No nos consolará, ni el trino de su voz párvula, que, rasgada en sus vestimentas, canta a otra entre gris llovizna con manto de pena. (CFE)

( * )

La palabra Jazz, aun se investiga. Nina Simone en su frase hace referencia a que Jass en su origen del creole de New Orleans, significaba coito.

Otros afirman que nació como referencia a un músico llamado Jasbo (de Jasper) Razz de apellido. O del africano » Jaiza «, el que seduce.

La palabra aparece impresa por primera vez el 6 de marzo de 1913, en un periódico o boletín de San Francisco, California.

( ** )

En 1935, fue registrada la canción Little Girl Blue. Sus autores fueron Richard Rodgers, hizo la música y Lorenz Hart las letras 

Famosos entre los 30, 40 Rodgers y Hart escribieron para dramas de Broadway. Su cancionero es muy famoso en los Estados Unidos e Inglaterra.

Sus canciones han sido interpretadas por mujeres y hombres prominentes del canto en aquel país.    

( *** )

Existe un documental de Nina Simone, casi 40 minutos, realizado en el proyecto Jazz Contra La Pandemia, que auspician Jazzomania–Radio y Quinta Dominica, se proyectó el pasado 7 de abril en aquel lugar, ubicado en el corazón de la Ciudad Colonial. Pronto estará a la venta…

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