A los 40 años de un estallido
que llaman Guerra de Abril: Ilusiones
pírricas del tiempo y la derrota…

POR CARLOS FRANCISCO ELÍAS
Legitimidad de aquel tiempo heroico, la sombra entusiasta de todo lo que había pasado en la Cuba de 1959, entre fusiles y palomas (una vez más el Espíritu Santo se manifestaba vía paloma en los hombres de Fidel Castro Ruz, dicen las buenas lenguas que el Espíritu Santo no se equivoca) y la templanza de un pueblo que en 1965, apenas tenía tres años de sus primeras elecciones democráticas y apenas, también, tres años del inicio de su incierta transición política.

1: EL GOLPE DE ESTADO DE 1963: LA OLIGARQUÍA DESBOCADA Y SEUDO CRISTIANA EN JUBILO DE MOLICIE Y AVARICIA CASTIGA LA LEGITIMIDAD DEMOCRATICA.

Derrotados en las urnas por falta de visión política, arrinconados por el entusiasmo popular de un pueblo salido a las calles, ignorante pero creido en su tosca vocación de libertad y democracia, arapiento y mal nutrido, pero digno, el pueblo dominicano de entonces tenía todavía la vocación sicológica de un pueblo consciente de sus héroes y sus mártires, la tiranía trujillista no hacía mucho se había terminado y se pensaba que el golpe de estado pronto “pasaría sin pena ni gloria”, porque ” esa maldita gleba memoria no tenía”…

Pero no fue así, el pueblo dominicano y quienes eran sus dirigentes de entonces, la emergencia de un nuevo liderazgo popular (Dr Peña Gómez entre otros) garantizaba la transgresión ante la barbarie de una clase social, existente aun con otras fórmulas de presencia en la vida nacional, con otros modos institucionales de presión y retardo, que entonces tenían mejores mecanismos para crear las crisis políticas en función de intereses personales encubiertos siempre con el miedo “al comunismo ateo y disociador”…

En nombre de la lucha contra el comunismo quedan muchas familias en este país, calladas y venidas a menos, que pusieron los muertos, que los pobres siempre han puesto a las causas de arrojo y hastío en aras de un mejor futuro.

Situaciones tácticas, accidentes históricos, hicieron lo que luego se llamaría la guerra de abril, un valiente reducto de cuadras atrincheradas donde lo mejor de nuestra juventud se volvía loca con las ideas y el derecho a pensar en la necesidad de transformar socialmente este país: en la guerra fluyeron libros e ideas, disparatadas o no, ideas fluyeron; debates también fluyeron.

De esos lugares pequeños y cerrados por corredores de alambres de púa, comandos populares y pequeños burgueses, la posibilidad de mirar hacia otros mundos surgio.

Negar ahora que el estallido inconcluso de Abril no marcó la conciencia y la historia de varias generaciones en este país, sería como negarlo todo, sería pretender inventar otra historia que no nos pertenece: el tiempo heroico había llegado y los corazones jóvenes, desatados en el furor de saber que eran seres humanos convertidos en historia, acudieron al llamado de ese delirio propio que no se puede detener, borbotes de sangre y luto, persistencia de una conciencia ardorosa que estaba más allá de la racionalidad de la vida o la muerte, del vivir o no vivir, más allá del morir sin saber por qué, pero siempre, siempre, abrazados inertes a la ilusión efímera de que el país podía ser mucho mejor que el legado que todavía, 40 años después, el oscurantismo agazapado en la partidocracia tricolor, cómplice e hipócrita, dulzona y solícita para cada una de las elecciones que se presentan, nos quieren vender como solución posible…

2: CUANDO LOS NORTEAMERICANOS DEJARON DE SER QUERIDOS O EL YANKEE GO HOME TENÍA ROSTRO MULATO REBELDE Y NACIONAL, DIGNO, MíSERO, GALANTE SIN MIEDO A LA MUERTE…

Así las cosas, el 28 de abril algunos marines tontos, pensaban que en Vietnam se escuchaba merengue a las 6 de la mañana o más temprano aún, habían entrado con una mapa leído por una linterna.

El hotel Hispaniola sería la cabeza de playa, Colin Powell que estuvo ahí con su sonrisa de militar “generoso”, debe recordarlo.

La OEA, deben recordarlo también, creó su FIP, sus fuerzas Interamericanas de Paz, y el resto es historia sabida: el esquema imperial adora las dictaduras y los marines aprendían castellano con mucho acento y la lección que mejor aprendían era “Balaguer muchos años, pero muchos años”… Unos aprendices de mal castellano, propagaban las malas nuevas, vestidos de verde olivo, como si ya en el catecismo elemental de invasores se lo hubieran enseñado for ever and ever.

En efecto, desde entonces el american ways of life se quedó como una gran supremacía a imitar, pero justo en aquel momento, aquella visión de la potencia más grande de la tierra, quedaba hecha añicos, en los cadáveres de sus custodios dormidos en callejones nunca conocidos de la ciudad colonial, aquella misma ciudad de Abelardo Vicioso, cantor tranquilo, lírico y de atenta mirada.

Nada fue igual, y todo fue tan diferente, que hasta Jean Luc Godard en Pierrot el loco (Pierrot le fou, 1965), recordaba en su gran película que los dominicanos en su isla peleaban contra tanques de guerra que parecían edificios gigantes, mientra Jean Paul Belmondo corría de modo alocado por una calle del barrio 6 de París, el gran cineasta suizofrancés, se recordaba de todos los comandos en la zona constitucionalista, mientras De Gaulle, sin diplomacia posible hacia saber, altivo y con laureles aún, su gran desencanto.

Desde entonces, no miramos igual hacia el rabioso norte hoy más embrutecido que nunca, integrista, fuera de orden y ley, dentro de todas las órdenes de las leyes posibles.

Periferia y centro, dependencia y tutela, complicidad cuando quieren con sus aliados criollos bandidos fuera del poder, es decir: si el pueblo dominicano por las urnas elimina a sus hijos de la gran puta, con denodada vocación de orden electoral sin anarquía, eso no importa, ellos siempre protegerán a su hijo de la gran puta, porque ya la frase está dicha hace muchos años: porque es su propio hijo de la gran puta. Esa diplomacia de la conveniencia contra las ilusiones legítimas de los pueblos, eso no importa, cualquier parecido con lo que ahora vivimos no es pura coincidencia.

En estos tiempo, con la cicatriz de esos años, seguimos mirando y pensando por qué no nos gustan, porque como modelo de sociedad no nos entusiasman, aunque mucho de los nuestros no hagan más que ir allí, sin sentir que son de allí.

Pero desde entonces, no los sentimos igual, porque en esas cosas la historia deja siempre su pequeño corazón de enojo y tristeza.

3: HACIA EL TIEMPO QUE VIENE Y EL LEGADO HISTORICO DE UNA PARTIDOCRACIA INSENSIBLE Y SOSPECHOSA.

Si han pasado 40 años luego del importante estallido de abril, debemos mirar todavía hacia el futuro con lo que puede quedar de fuerza hacia una mejor sociedad. Que si la partidocracia actual no la da, en las ilusiones de muchos muertos dignos, los que ya no están que si creyeron que estaríamos mejor, están contenidas las ilusiones de mejores forma de vida.

De lo que se trata es de construir, si muchos se quedaron atrás, si todavía quienes hacen de la politica un vil comercio, una condena a las simples ilusiones de una población que debe ser educada fuera del paternalismo y el clientelismo, no entienden que muchos espacios de vocación ciudadana deben renovarse, que se queden atrás, hay muchas razones de historia y vocación de transformación auténtica para que la gente pueda mirar la vida de otro modo.

De lo que se trata es que nuestro sistema político entienda que debe renovarse, que lo que hoy vivimos como se proyecta, no nos da muchas garantías para vivir un mañana, que muchos entendemos cada vez más incierto con el futuro floreciente de políticos insensibles y burlones.

Que si estas ideas, muchos no las hacen públicas se debe a un conflicto moral interno, porque en la duda moralmente se ha llegado a renegar de la acción colectiva del 16 de mayo del 2004, porque el asomo del más de lo mismo, los ha hecho dudar y resistir en silencio, porque no quieren confesarse a sí mismos, que se han equivocado de nuevo: solo los que han llegado al poder con un gran apoyo colectivo, tienen la tarea de romper ese nudo moral, que rumea a la población entre vacíos direcionales y rumores absurdos de toda ralea.

De lo que se trata, repito, es de no dejarnos engañar, en honor a esos 40 años de un esfuerzo del pueblo dominicano válido y persistente, es cierto que vivimos luego el tiempo frío, el que René Del Risco dibujara con sus poemas de desencanto, amor, derrota moral, porque la vida ya no sería igual y no dejó de tener razón, pero al mismo tiempo la historia siguió su curso y en ocasiones siempre hemos visto con claridad a lo largo de esos 40 años, la inalienable vocación del Pueblo Dominicano, por otros destinos menos oscuros o laberínticos.

Las crisis políticas actuales demandan de transparencia y fuerza en las decisiones: porque ningún narcotraficante de leyenda, enseñoreado (y todos sus cómplices no importa el color del partido que los cobije, repito: no importa el color del partido que los cobije) es más importante que el futuro del país y sus nuevas generaciones.

Solo la gente ignorante puede pensar que la prudencia táctica es sinónimo de miedo, pero luego de la prudencia táctica si las respuestas no son contundentes, hasta el poder legítimo se puede perder, porque la tranquilidad del presente, esa anestesia del desencanto, no opera para siempre.

Vivimos una sensación sicológica de que en este país no hubo elecciones, vivimos la sensación de que el acto electoral fue fallido, solo el gobierno y sus representantes más inteligentes pueden cambiar esa lamentable percepción…

El mejor homenaje a esos 40 años, en los que tanta sangre dominicana ilusionada por otros destinos se ha derramado, por otras luces más puras, es construir un futuro de transparencia con base en el poder ciudadano, porque en honor a esos 40 años de nuevo, habrá que acabar con una maldita partidocracia ciega, nula y voraz en sus apetitos materiales: que muchas dulces y simples sombras en su invisibilidad de ofrenda, nos aplaudirán…