A los hijos del general Marcos A. Jorge Moreno

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POR BERNARDO VEGA
En la edición del periódico “Listín Diario” del pasado 30 de octubre 2006 aparece, en espacio pagado, una “Carta pública al Licenciado Bernardo Vega de los hijos del General ® Marcos A. Jorge Moreno” en la que se me emplaza a demostrar la veracidad de uno de los aspectos contenidos en el libro póstumo del historiador Emilio Rodríguez Demorizi, La muerte de Trujillo según sus autores y los papeles de Ramfis Trujillo y del cual fui editor por encargo de su hija, Clara Rodrìguez Demorizi.

Se trata de la inclusión en la obra de una certificación de partes del interrogatorio efectuado al criminal y torturador Américo Dante Minervino el 15 de junio de 1962 y refrendado por el Juez de Instrucción, Dr.Vinicio Cuello Castillo, el 8 de febrero de 1963, en el que se involucra al General ® Marcos Jorge Moreno en los conocidos hechos del 18 de noviembre de 1961. Sobre este interrogatorio ustedes señalan que “curiosamente no se reproduce íntegro”, y ciertamente, como aparece explicitado en el libro la versión es parcial porque es esa y no el documento completo el que se encuentra en los archivos de Don Emilio Rodríguez Demorizi.

 El reclamo que ustedes me dirigen se basa en el hecho de que además de ese interrogatorio existe otro, de fecha 13 de mayo de 1963, en el que Minervino negó la acusación anterior; y de que, en adición, en dos ocasiones Jorge Moreno envió declaraciones suyas a la prensa negando esas imputaciones.

Lo primero es establecer las diferencias de funciones entre el autor y el editor de una obra. Emilio Rodríguez Demorizi, como autor, fue el único recopilador de todo el material publicado en el libro.  Él no incluyó en el mismo el segundo interrogatorio. Tampoco las aclaraciones públicas del General ® Jorge Moreno, hechas antes de la muerte de Don Emilio, fueron incorporadas al expediente que recibí de su hija. No es función de un editor agregar textos completos no incluídos por el autor, pero sí se acostumbra a que el editor  haga referencia a otros documentos no citados por el autor, para así proveer al lector de los elementos necesarios para que pueda juzgar objetivamente los hechos estudiados. Yo, como editor, tampoco cité el segundo interrogatorio, por la sencilla razón de que no lo conocía. Más aun, he consultado a varios colegas y tampoco ellos lo tienen.

 Ahora bien, es rigurosamente cierto que el 20 de noviembre de 1985, con motivo de la publicación de ese primer interrogatorio en el periódico “El Sol”, Jorge Moreno reprodujo, en página entera del periódico “El Caribe”, un extracto (no facsimilar) de ese segundo interrogatorio, y también copia facsimilar de una carta suya del 17 de noviembre de 1961, día previo al asesinato de los héroes del 30 de mayo, dirigida a Gilberto Sánchez Rubirosa, explicando que sólo correspondía al Tribunal de Primera Instancia el traslado de esos presos al lugar de los hechos, y no al Juez de Instrucción ni al Procurador General, tratando obviamente con esto de evitar el traslado de los presos; y que allí también aparece un texto facsimilar del Coronel José J. Morillo López, en el que bajo su firma declara, un año y siete meses después de los sucesos, que el día del descenso al lugar de los hechos de los héroes del 30 de mayo y de su posterior asesinato, Jorge Moreno le llamó y le redactó un memorándum dirigido a Ramfis Trujillo repitiendo lo que ya había escrito a Sánchez Rubirosa. Agrega que ese memorándum no aparece en los archivos de la Policía Nacional por ser un documento de carácter personal.

 Esa declaración de Jorge Moreno no aparece en los documentos de Emilio Rodríguez Demorizi, y yo tampoco la conocía. Como editor, lo que hice fue rastrear en los periódicos dominicanos los días posteriores al asesinato de los héroes, y en ellos encontré que el 3 de diciembre de 1961 “El Caribe” publicó una reseña sobre un comunicado de la Procuraduría General donde, entre otras cosas, se decía que tanto el Procurador como Jorge Moreno habían comunicado a Ramfis que el traslado de los presos no procedía. Este dato aparece en la página 123 del libro.

 La publicación del libro de Emilio Rodríguez Demorizi La muerte de Trujillo según sus autores y los papeles de Ramfis Trujillo se inscribe en los esfuerzos que he venido realizando como historiador y como dominicano en procura de arrojar luz sobre distintos momentos de nuestra Historia, en particular sobre ese período tan lastimoso y a la vez decisivo en la vida de nuestro país que fue los 31 años de la dictadura de Rafael L. Trujillo. No se me escapan los riesgos, ni tampoco las críticas y las animadversiones a las que estoy expuesto por ocuparme de acontecimientos no sólo recientes sino también entretejidos de inexactitudes y de intereses. Pero en el campo minado de esta historia reciente, les aseguro que sólo he estado guiado por el propósito de verdad con el que me he comprometido, y el cual de ninguna manera empañarìa ocultando, en un acto inicuo, y como ustedes sugieren, informaciones o documentos. Durante los últimos veinticuatro años he escrito 21 volúmenes sobre la dictadura de Trujillo para un total de 9,107 páginas y esta carta de ustedes es la primera en su género e irónicamente está motivada por un libro del cual no soy autor.

De la carta pública que ustedes me han dirigido, acepto la omisión de no haberme acercado a ustedes para indagar si, además de la reseña que incluí de la Procuraduría, su padre había hecho alguna aclaración pública al respecto. Dado que la obra de Rodríguez Demorizi está prácticamente agotada, y de que, sujeto a la aprobación de su hija, publicaría una segunda edición, en ésta agregaría, entre otras citas, una síntesis de los documentos incluídos por Jorge Moreno en sus declaraciones de 1985.

Es importante destacar que en la antes referida declaración, Jorge Moreno dijo lo siguiente: “Estas declaraciones firmadas por Américo Dante Minervino Matías, así como el certificado médico legal que atestigua la veracidad de los golpes recibidos por el primero, reposan en mi poder y las ofrezco a cualquier interesado de la verdad histórica de los hechos ocurridos en esos días turbulentos de la vida del pueblo dominicano”. Ese ofrecimiento es importante, ya que por lo que hasta ahora conozco sólo en ese archivo se han conservado esos dos documentos, los cuales, además, nunca han sido reproducidos textualmente en su totalidad. Invito a ustedes a hacer llegar ese material al Archivo General de la Nación, y también a publicarlos en forma de folleto, junto a las actas del Consejo de Guerra de 1964 que declaró un no ha lugar a la persecución criminal en contra de su padre, asunto citado en la reciente carta pública dirigida a mi persona, y que tampoco son de acceso público (la prensa dominicana no se refirió a ese no ha lugar cuando el Consejo tomó la decisión en abril y mayo de 1964), y cualquier otro documento de carácter histórico sobre el tema, como podrían ser las defensas de Jorge Moreno hechas por Luis Amiama y Antonio Imbert, citadas en su carta, y que tampoco he podido localizar en la prensa. Al hacerlo, ustedes cumplirían con un deseo expresado públicamente por su padre, y además facilitarían a los interesados el conocimiento y la evaluación del tema con mayores elementos de juicio de los que existen en la actualidad, pues hoy se desconocen esas fuentes y otras son poco conocidas, como el testimonio de otras viudas de los héroes del 30 de mayo y el expediente sobre la solicitud de extradición contra Ramfis Trujillo.