A PLENO PULMÓN
“La molienda cultural”

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Julio María Sanguinetti, expresidente del Uruguay, habló en Santo Domingo acerca de “la generación del “ni-ni”, esto es, de jóvenes de nuestra época que ni estudian, ni trabajan.  El Presidente Leonel Fernández organizó un coloquio en el que participaron el expresidente mexicano Ernesto Zedillo y Julio María Sanguinetti.  Durante esa reunión tuvo lugar la declaración del uruguayo, que fue reseñada en los periódicos de la pasada semana.  Ayer, en el diario “El día”, apareció una información estadística sobre los “jóvenes del “ni-ni”.  Se trata de los datos compilados por “Latinobarómetro”, que es el nombre de una encuesta que “desde hace quince años se realiza simultáneamente, con las mismas preguntas, en 18 países hispanoamericanos”.

La encuesta, que no incluye a Cuba ni a Haití, acaba de publicar los resultados correspondientes al año 2011.  El porcentaje de jóvenes que no trabaja ni estudia en esos 18 países, es de 21%; en la República Dominicana alcanza el 34%, la cifra más alta, seguida por Honduras, con 33%.   El estudio de “Latinobarómetro” –radicado en Chile–, añade que en “la clase media baja” la cantidad de “jóvenes “ni-ni” puede llegar al 61 %.  Algunas personas creen que esos jóvenes son “terreno abonado” para la delincuencia, la criminalidad, el vandalismo.

 Otros estudiosos de los problemas colectivos contemporáneos estiman que los gobiernos han dejado “agravar la deuda social”.  También hay sociólogos y filósofos que piensan de manera diferente.  Opinan que hoy atravesamos por una “transformación civilizatoria” o crisis cultural universal.  A la mayoría de los jóvenes no les interesa el trabajo ni el estudio.  Si no hubiese recesión económica y ellos encontraran oportunidades de empleo y de educación, las desaprovecharían.  Participan de un subculto al menor esfuerzo, donde no cuenta “el trabajo bien hecho” o la “conducta correcta”.

Cuando Cicerón escribió sus reflexiones acerca de “los oficios” y “la senectud” prolongaba normas heredadas de la cultura griega.   Platón compuso diálogos sobre el deber, el placer, la belleza.  Intentaba estudiar “ingredientes” de la condición humana que consideraba esenciales.  El amor, la muerte, la perfección, fueron “referentes” perennes en las civilizaciones antiguas.  Los mercadológos actuales promueven ventas atractivas para los menos educados y menos exigentes.  Fomentamos así “odio a la excelencia, entusiasmo por lo inferior”.