A PLENO PULMÓN

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El óxido de la maldad

El hombre se sentó dos veces en el sillón de piel de la sala principal del club. Dejó una mancha obscura sobre el asiento que no pudo removerse con ningún “aceite de muebles”.  El encargado de la limpieza comentó: pensé que el tipo había tenido una “descompostura estomacal” y ensuciado el sillón con excrementos.  Pero no era así.  Ocurrió que el mismo sujeto durmió la siesta en una tumbona, frente a la piscina; esta vez manchó el cojín a la altura de la nuca.  Presentaba el mismo color de excremento que la mancha del sillón.  No hubo manera de limpiarlo.

Corrió la voz en el club que este hombre había sido mordido por una culebra venenosa durante un viaje a  América del Sur.  De aquella expedición o visita a la selva le quedó esa “enfermedad”:   exudaba un líquido marrón indeleble e inodoro.  Esa era la opinión de dos mujeres que le conocían desde hacía un año; ninguna de las dos llegó a tener intimidad con él.  Tampoco sabían nada de su familia.  La versión de la mordedura de culebra se fue atenuando lentamente hasta perder toda credibilidad.  ¿Qué tipo de serpiente es esa? ¿No mata, pero produce secreciones enfermizas permanentes?

La cocinera del club, mujer que recetaba tisanas para toda clase de dolores y malestares, dijo saber lo que pasaba con las manchas del sillón y de la tumbona.  Pero que no lo diría al encargado de la limpieza, a menos que fuera en presencia del gobernador.  El día de pagos la cocinera se sentó en medio de la oficina del club y declaró: –Ustedes creen que esa mancha es de un líquido que  sale del ano; nada de eso; le sale de la columna vertebral.

Por eso también puede brotarle del cuello, de la base de la cabeza.  No lo podrán limpiar nunca: es el óxido de la maldad.  Es una persona malvada con la médula llena de ácido.  El rencor fermenta durante el reposo o el sueño y segrega el exceso por la punta de la rabadilla.  –La rabadilla es el cóccix, o  sea, donde terminan las vertebras,  dijo el gobernador, con cara de profesor de escuela primaria. –Recomendaré su expulsión del club.