A PLENO PULMÓN

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Las aguas enterradas

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), ofrece  un servicio especial para detectar fugas de agua soterradas.  Los usuarios del servicio de agua potable pueden solicitar el envío del “geófono”, un aparato que registra el sonido que hace el agua de una cañería rota.  De este modo podemos descubrir el sitio exacto debajo del cual se desperdicia “el precioso líquido”.  No hay más que excavar donde señala el “geófono”.   Es un  magnífico servicio que nos evita pagar una elevada factura por agua que no hemos consumido y, a la vez, ayuda a controlar las pérdidas del agua en toda la ciudad.

Ojalá se inventara algún ingenio –acústico, mecánico, electrónico- que permitiera saber por dónde circulan las corrientes políticas en la República Dominicana.  Las aguadas políticas de nuestra sociedad son como las del río Brujuela; avanzan en forma subterránea.  Nadie puede ver aquellas aguas y distinguir si están sucias o limpias, si el caudal es mucho o poco.  Mediante “frases malévolas” y con ayuda de “tergiversaciones periodísticas cotidianas”, los políticos “dan a entender que correrán” en el próximo maratón por la presidencia de la República.  Pero los políticos casi nunca aclaran cómo conseguirán ser escogidos candidatos por sus respectivos partidos.  Algunos sugieren que serán nominados “por aclamación”.

En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la lucha por la candidatura presidencial pasa por la “jefatura” del partido.  El candidato ha de ser presidente del partido o, en su defecto, “disponer” de un presidente que sea “favorable” a su nominación a la “primera magistratura”.  Según parece, es posible “gestar” una candidatura “fuera del útero” partidario.  Pero, en este caso, es más difícil que el feto se desarrolle y llegue a ser “viable”.  Miguel Vargas e Hipólito Mejía discuten acaloradamente por la posesión del útero perredeísta.

En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no se sabe si el candidato para las próximas elecciones será escogido en “petit comité” o si será elegido en unas primarias abiertas “con todas las de la ley”.  Brujuela significa bruja pequeña; pero habría que ser una bruja grande para penetrar en los misterios enterrados de las candidaturas presidenciales de nuestros partidos. Tal vez  sea necesario recurrir al “geófono” de la CAASD.