A PLENO PULMÓN

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La literatura visual

¿Cuáles son los dos asuntos más importantes de la vida humana? Si lo preguntamos a un religioso contestaría sin vacilar: el bien y el mal; no hay actividad del hombre que no esté dominada por esas dos instancias fundamentales; es la guerra perpetua entre Ahriman y Ormuz, entre el demonio y la divinidad.  Si lo preguntamos a un economista diría, probablemente, que lo más importante es la producción y el consumo, la riqueza y la pobreza; de ahí procede el bienestar y el malestar de todos los hombres.  Comer o no comer, tener abrigo o temblar de frío, gozar de alojamiento o estar al descubierto, son consecuencias de la riqueza o de la pobreza.

Las mismas preguntas formuladas a un político quizás sean contestadas por otros caminos.  Libertad y sumisión, derechos y privilegios, están conectados con la riqueza y la pobreza.  Nada hacemos con producir bienes si la riqueza no se distribuye, si el trabajo no se remunera adecuadamente.  El mal y el bien pueden ser hijos de la injusticia o de la justicia, tanto social como económica.  Un antropólogo opinaría que lo más importante del mundo es la sexualidad y el amor.  En esas fuerzas primigenias descansa la reproducción, la familia, la cohesión del parentesco, la tradición laboral, los sentimientos de identidad nacional.

El bien, el mal, la riqueza, la pobreza, la libertad, la opresión, el amor, el sexo, sin duda alguna, son aspectos esenciales de la vida humana.  No importa la jerarquización que de ellos hagan los filósofos, nunca logramos “disolver” los problemas planteados por la maldad, la pobreza, la opresión, el sexo e incluso el amor en todas sus formas.  Por eso los artistas piensan que la vida “no es vividera” sin música, poesía, literatura.  Son las “muletas” de la existencia.

El cine es también una forma de arte literario; se lee con los ojos, incluya títulos o no.  Los departamentos de radiología de los hospitales tienen “salas de lectura” para interpretar radiografías y otras imágenes.  Es claro que no se leen “alfabéticamente”.  El cine es, además de imagen, color, movimiento, palabra y música.  Puede ayudarnos, durante unas horas, a soportar la maldad, la pobreza, las injusticias políticas.  No es poca cosa.