A PLENO PULMóN

Muchos legisladores disfrutarán de la añorada extensión del periodo constitucional; la Carta Magna será modificada rápidamente y por aplastante mayoría: poquísimas personas “elaboraron” las decisiones que “parieron”, por cesárea, esa mayoría.  El Presidente Leonel Fernández podrá prolongar su carrera política más allá del año 2012;  el buey del PRD, con Hipólito Mejía y Miguel Vargas en las árganas, entra con brío en la escena política electoral;  el PRSC continúa en la penumbra política del tercer término.  Los partidos pequeños tendrán la misión ornamental de “hacer bulto”.

El Presidente Fernández no ha “nombrado” a Miguel Vargas “heredero político” de su régimen.  Ha abierto, eso sí,  un campo de posibilidades para un candidato manifiesto y para otro en bajo perfil, ambos dentro del PRD.  En su propio partido, el Presidente lanza una señal de bengala para la competencia por la nominación… y por el apoyo gubernamental en los próximos comicios: “pónganse en fila”, anden “por la sombrita”. No obstante, en “caso de emergencia” el Presidente sería un “salvador providencial” o “podría salvar las apariencias” con la postulación de su esposa para las elecciones del año 2012.

Doce años  parecen un lapso de gobierno más allá del cual la continuidad y los problemas económicos “hacen ronchas”. Joaquín Balaguer es un ejemplo local; Felipe González, uno europeo.  Este “limite cabalístico”  de predominio no será sobrepasado.  El bipartidismo tal vez no sea “alternativo”, pero sí operativo y “compromisivo”.  Los gobernantes del entorno internacional aprobarán tanto la forma como el fondo del pacto.

Fidel Castro, “patriarca en el otoño”, dispondrá de mediadores para la transición política de Cuba; Hugo Chávez concederá créditos especiales para  el petróleo, dará consejos políticos y hará inversiones.  Chávez  beneficia de la presencia en Venezuela de médicos cubanos; goza de personal de seguridad especial, también procedente de Cuba.  La señora Clinton y el Presidente Obama se preocuparán menos por la situación de los haitianos indocumentados, en su país, en el nuestro e incluso en Haití.  Carnetización, nacionalización, documentación, estarán “a la orden del día”.  Esta “política internacional” burbujeante conviene a Fidel, a Chávez, a Obama; también a los lideres locales que luchan por el poder.  Desdichadamente, no será conveniente para los habitantes de la República Dominicana.