A PLENO PULMÓN
Mística multimodal

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Bruno Rosario Candelier ganó el Premio Nacional de Literatura en 2008.  En el discurso que dijo en aquella fecha, al recibir el galardón, Bruno explicó que él era un hombre de la Iglesia, esto es, una persona penetrada profundamente por sentimientos religiosos.  Entre sus libros más recientes podemos citar: “La creación cosmopoética”, “El vinculo entrañable”, “Poesía mística del interiorismo”, “La pasión inmortal”.  Los temas centrales de este último son la vivencia estética y la experiencia extática. Pero todas estas obras arrancan de una actitud religiosa. Se sabía hacía mucho tiempo de su interés en San Juan de la Cruz, el gran poeta místico de la lengua española.

La contemplación mística consiste en un esfuerzo psíquico por identificarse con la creación toda, fundirse  o “disolverse” íntimamente con la divinidad.  El arrobamiento místico nos conecta con la energía cósmica y nos dota de fuerzas que no tenemos individualmente.  Estas consideraciones son, primariamente, religiosas; pero las actitudes místicas pueden tener aspectos filosóficos, estéticos, e incluso eróticos.  No hay lugar del universo donde no exista radiación atómica.  La célebre ecuación de Einstein significa, en ultimas cuentas, que la energía y la masa son equivalentes.  Materia y energía son creaciones de Dios con las que el hombre se relaciona de diversos modos.

Las conexiones habituales son sensoriales, de pensamiento, artísticas, religiosas.  Tal vez los místicos de nuestra época antirreligiosa intenten hacer una síntesis de esas caras del mundo. El primer trabajo de su libro “El pensamiento creativo”  lleva un subtitulo: “Logos, contemplación y creación”.  “Logos” es un vocablo griego que significa palabra, pensamiento, estudio, razón.  Es una voz abarcadora, ambigua, que sugiere mucho más de lo que parece significar.  El problema planteado en este ensayo es el nudo o amarre entre expresión y pensamiento.

Sueños, visiones, “impromptus”, acuden con frecuencia a las cabezas de científicos, filósofos, escritores, poetas, músicos, pintores.  De alguna manera que no conocemos en su integridad, pero que intuimos parcialmente, el hombre, al tocar con las cosas y nombrarlas, abre una puerta hacia la divinidad.   Este camino a una “poética mística multimodal” lo ésta transitando el autor de “El pensamiento creativo.  Una mística del arte poético, que podría incluir sentimiento, percepción, reflexión, en un marco estrictamente teológico.