A PLENO PULMóN
Boca y lengua y ojos y uñas

Al rastrear información acerca de un libro de Douglas R. Hofstadter en las páginas de Internet dedicadas a ese físico y matemático norteamericano, encontré la figura ensangrentada de un personaje que se saca él mismo los ojos.  Este dibujo “surrealista” muestra a un hombre con el pelo levantado, colocado de perfil; de su boca abierta brota un brazo  con cuya mano se revienta ambos ojos; la lengua, inflamada, sale junto con el brazo, en una mueca de burla autoinfligida.  El daño y la burla surgen de la boca del propio individuo sangrante.  Es un grabado llamativo y chocante que no puede pasar inadvertido.

El horrendo dibujo se ofrecía a los usuarios de la red para que explicaran las impresiones provocadas por la contemplación del engendro.  Varios comentarios acompañaban la reproducción.  El propósito de los creadores de la página, según parece, era “medir” los distintos modos de percibir la pintura: desde el entendimiento lógico, la sensibilidad estética, la interpretación simbólica; y también la aceptación o el rechazo.

Relacione, poco tiempo después,  este monstruo pictórico con nuestra política interna.  Tal vez injustamente, o con exageración critica, haya establecido la “conexión dominicana”.  Pero sin duda muchos de nuestros políticos se descalifican mutuamente casi todos los días.  Lo hacen generalmente a través de la boca, mediante improperios, acusaciones calumniosas, injurias de todas clases.  La lengua es el órgano destructor que usan contra el conjunto de la sociedad civil , con niños incluidos.  A menudo enseñan el brazo, levantando el bíceps contraído para amenazar, real o fingidamente, con declarar una guerra.  Empeñados en lacerar a los demás, algunos políticos, periodistas, hombres de negocios, se clavan sus propios ojos hasta romperlos.  Y, además de todo ello, distribuyen sarcasmos a su alrededor.

Nuestros dirigentes políticos, diestros en zancadillas, añagazas, simulaciones, no sólo se destripan y confunden entre si; en adición, destruyen la fe popular en los procedimientos democráticos.  Muchas veces nos colocan vendas sobre los ojos.  En el mejor de los casos solamente nos “enturbian” los ojos. El asunto mas irritante no es que nos esquilen con impuestos hasta desollarnos, o que nos metan las uñas en los ojos. Lo más doloroso es que, al final, nos sacan la lengua.