A PLENO PULMÓN
De Suecia a Sinaloa

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Una noticia asombrosa publicada ayer: han “construido” o “cultivado” una tráquea, a partir de células madres, para salvar la vida de un enfermo de cáncer de 36 años de edad.  Este prodigio científico se realizó en el Instituto Karolinska de Suecia.  El órgano “generado” por las células madres se desarrolló en un molde plástico hecho a la medida del paciente.  La tráquea fue  transplantada “con éxito” hace cinco meses.  El convaleciente no experimentó rechazo al nuevo órgano y, según parece, podrá vivir sin problemas.  Es una noticia alentadora; las posibilidades de la ciencia para curar enfermedades se han ampliado considerablemente.  No así las condiciones del hombre para vivir satisfactoriamente en sociedad.

 En México, en el estado de Sinaloa, acaban de asesinar 23 personas.  16  de ellas fueron quemadas; “calcinadas” dice la información ofrecida por las autoridades judiciales.  Se atribuyen los asesinatos al cártel de traficantes de drogas que “domina la región”.  La violencia en México en los últimos años ha superado todas las marcas conocidas.  Estas formas de violencia se registran estadísticamente como responsabilidad de “el crimen organizado”.  En este momento se discute en Santo Domingo la influencia del Cártel de Sinaloa en actividades delictivas dentro del territorio dominicano. 

 La ciencia y el crimen organizado parecen tener “desarrollos separados” e incluso paralelos.  No obstante, los delincuentes utilizan todos los adelantos de la ciencia aplicada.   Sus armas, equipos e instalaciones, son superiores a las de muchas instituciones policiales del mundo.  En el campo de la política también existe un abismo con respecto a los llamados “métodos avanzados de la ciencia”. 

 En Yemen el Presidente Abdalá Salé, con 33 años en el poder, promete renunciar “a cambio de inmunidad”.  Los periodistas sustituyen la letra eme por una pe, a fin de que la palabra “inmunidad” se convierta en impunidad.  En Siria matan ciudadanos todos los días.  La Liga Árabe, el gobierno de Turquía, son adversarios declarados del Presidente El-Assad.  En cambio, Rusia apoya este régimen que masacra a sus propios nacionales.  En Egipto los militares hacen hoy, aproximadamente, todo lo que durante décadas hizo Hosni Mubarak.

 Un publicista amigo comentó: “la única esperanza es que un tratamiento con células madres transforme la conducta de políticos y narcotraficantes”.