A PLENO PULMÓN
Dominicanos  en embrión

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La “novena para implorar la protección de María Santísima por medio de su imagen de Altagracia, venerada en la tierra de Higüey y en el hospital de la ciudad de Santo Domingo en la Isla Española”, fue publicada en 1800 en la imprenta del francés Andrés Josef Blocquerst.  Se tiene por el impreso más antiguo “hasta hoy conocido de esa isla”, según el bibliófilo cubano Carlos Trelles, quien escribió unos “Apuntes para la bibliografía dominicana y puertorriqueña”.  La novena se redactó en 1738 y circuló  manuscrita antes de ser impresa.

La Sociedad Dominicana de Bibliófilos publicó una edición facsímil de la novena en 1974.  Se  imprimió en la Editora Taller.  En este escrito se utiliza el gentilicio “dominicano”.  El impreso original se conserva en el Archivo General de la Nación, gracias a una donación hecha por los hijos del historiador José Gabriel García.  Existe también una copla, recogida por Joseph Peguero, en la cual se mencionan “los valientes dominicanos”; es un documento de 1762.  Durante la segunda mitad del siglo XVIII los habitantes de Santo Domingo comienzan a “sentirse diferentes”.

 Hubo un momento en que nos autopercibimos como un pueblo distinto de los grupos étnicos de los que procedemos.  Obviamente, no somos españoles; tampoco tainos; pero, además, no somos franceses, ni haitianos, ni africanos.  ¿Qué somos, entonces?  En este punto viene a cuento la famosísima quintilla del padre Vásquez: “Ayer español nací /, a la noche fui francés”.  En la Torre del Homenaje han flotado numerosas banderas: española, francesa, inglesa, haitiana, norteamericana, dominicana.  No se sabe con certeza si llegamos a enarbolar la bandera de la Gran Colombia.

 Se afirma que somos “tambora, güiro y acordeón”, esto es, los instrumentos que componen el conjunto musical característico del pueblo dominicano: el “perico ripiao”.  En forma simbólica quedan representados africanos, tainos y europeos.  Los elementos individuales, por supuesto, difieren radicalmente de la suma de sus partes; como ocurre con el hidrógeno y el oxígeno convertidos en agua.  El agua tiene propiedades de las que carece el oxígeno y el hidrógeno.  Nuestra “comunidad mulata” es una nueva realidad histórica.  Se ha dicho que todas las familias dominicanas son “multicolores”.  Esto nos ha “vacunado” contra las guerras raciales autodestructivas.