A pleno pulmón
Economizar municiones

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El gobierno de los Estados Unidos no intervendrá militarmente en la guerra civil que actualmente se libra en Siria.  No lo hará por razones principalmente económicas.  Anteriormente se esgrimían motivos políticos para justificar la prolongación de la carnicería que viven los sirios bajo el gobierno de Bachar el-Assad.  En primer lugar, los rusos, quienes cuidan “intereses estratégicos” en ese país y en el Oriente Medio; también los chinos fueron reticentes con las naciones occidentales hostiles al régimen de el-Assad.  No todos los gobiernos europeos están dispuestos a arriesgar las vidas de sus soldados en una zona tan “conflictiva”.  Las diferencias políticas y religiosas que separan a  diversos grupos musulmanes sirios no son fáciles de explicar.

 Conciliar esas diferencias y encontrar un arreglo de convivencia es aún más difícil de “organizar”.  Se trata de un viejo régimen despótico, de una lucha larga y sañuda que ha dejado millares de víctimas.  El dolor, el encono, la pasión, parecen irreversibles. Hasta aquí, eran argumentos  “geopolíticos” o de equilibrio inestable entre facciones del Islam. Pero ahora las cosas han dado un giro radical: el costo económico de las operaciones militares se considera factor esencial.  El jefe de Estado Mayor Conjunto, general Martín Dempsey, dio a conocer al Congreso de los Estados Unidos “el precio” de las distintas alternativas de intervención en Siria.

 En ese documento militar se estima que el entrenamiento de los rebeldes sirios costaría al tesoro norteamericano unos “500 millones de dólares anuales”.  Además, indica que el mantenimiento de una zona de exclusión aérea “obligaría a Washington a destinar 1,000 millones de dólares mensuales durante un año”. Encima de todo eso, los generales del Pentágono no garantizan el derrocamiento de Bachar el-Assad.  Tampoco aseguran que la intervención pueda “cambiar el curso de la guerra”.

 En las pasadas guerras en el Golfo Pérsico se “economizaban” muertos y municiones mediante el uso de misiles.  Se retrasaban las movilizaciones de infantería hasta que la resistencia hubiese sido destruida.  La nueva manera de ver está dirigida “al aprovechamiento óptimo de unos recursos escasos”.  Un concepto estrictamente económico.  Los empresarios aplican este criterio cuando se retiran de mercados que “dejan de ser rentables”.  ¿Serviría igual a una gran potencia política y militar?