A PLENO PULMÓN
Entre dos  leches

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Se atribuye al Presidente Ulises Heureaux haber dicho: “en política, el que duerme de un sólo lao amanece pelao”. Los políticos, por lo general, utilizan expresiones ambivalentes: “si bien es verdad que la economía anda mal, no es menos cierto que ya está repuntando hacia la prosperidad”. Algunas veces los funcionarios públicos emplean un lenguaje enigmático, difuso, que puede ser interpretado en un sentido o en otro. Los militantes de izquierda estimarán que el ministro fulano de tal abandonó su antigua posición conservadora. Pero los partidarios de la derecha podrán creer que ese ministro les “cortará las alas a los revoltosos”.

Muchos asuntos de Estado espinosos o problemáticos ellos prefieren  dejarlos “entre dos aguas”. O mejor, entre dos leches, para que cada cual chupe  la “mamila” que más le guste. Precisiones, claridades, exactitudes, son cosas que convienen a hombres de ciencia, matemáticos, filósofos, lexicógrafos. No agradan a los políticos frases tajantes de las que no puedan desembarazarse fácilmente después. Excepto en situaciones de emergencia. En esos casos se dice: “procederemos de inmediato”. La gente queda paralizada, esperando una acción que nunca llega. Ese es el objetivo de declaraciones tales como “trabajaremos, hasta las últimas consecuencias, en la persecución de los culpables del crimen X”.

Un político hábil roe y sopla, según reza el dicho popular. En el momento en que hace un giro a la derecha, también envía un mensaje a la izquierda. De ese modo “una mano lava la otra; y las dos juntas lavan la cara”. En el béisbol hemos conocido bateadores ambidiestros; jugadores que, dependiendo de si el “pitcher” es zurdo o derecho, batean de un lado u otro del “home-plate”. En ocasiones “conectan” batazos largos a la derecha y a la izquierda. Sin embargo, no es frecuente ver “pitchers” que lancen con igual efectividad con el brazo izquierdo que con el brazo derecho.

Un experimentado político afirma que el ex  presidente Zelaya, quien ganó las elecciones apoyado por un partido conservador, “estaba buscando aire fresco” con actitudes de izquierda. El Presidente Chávez patrocinó un posible plebiscito. Pero no es fácil maniobrar a babor y estribor cuando sopla un ventarrón. Navegar a barlovento exige pericia. El riesgo es pelearse por los dos lados.