A PLENO PULMóN
Granizo político

Llaman granizo al agua congelada que cae repentinamente. Esos “granos” duros, inesperados, suelen dañar las cosechas en flor; y asustan a quienes duermen bajo techos precarios de planchas de zinc.  El acuerdo entre el Presidente Leonel Fernández y el precandidato Miguel Vargas ha producido el mismo efecto desconcertante que el granizo en los trópicos.  Los políticos del PRSC, según parece, negociaban activamente con el primer mandatario del país la concesión de cargos ministeriales, diputaciones, senadurías, sinecuras. 

El acuerdo cayó como una centella sobre la carpa de un circo.  Los reformistas, atónitos, telefoneaban a peledeístas asustados; danilistas y leonelistas se miraron con desconfianza; y sintieron acelerar los pulsos hasta la taquicardia.   En el PRD, Hipólito Mejía prefirió que Miguel Vargas actuara sólo y cargara con “el madero”, con “la corona de espinas” y, también, con algunas ventajas electorales intrapartidarias.

El impedimento de ser reelegido más allá de dos periodos consecutivos puede decirse que desaparecerá de la Constitución dominicana.  Ya vimos  cómo la Asamblea Revisora levantó la sesión a causa de la ausencia de doce senadores.  Suspendieron los trabajos para discutir asuntos políticos de especial interés para el Presidente en ejercicio.  Leonel Fernández no puede presentarse de nuevo como candidato en el 2012; en cambio, sí puede hacerlo su esposa, la Primera Dama actual.  Danilo Medina podrá, desde luego, ser postulado por el PLD – ya lo fue en el pasado –,  con riesgo de perder las elecciones en caso de que el gobierno no apoyara su candidatura.

El PLD sufre ahora algunas fisuras, las cuales, estando en el poder, puede resanar fácilmente; el PRD “conserva” a Hipólito Mejía que podrá ser candidato otra vez; el PRSC, en vista del acuerdo, queda confinado en una “posición satelital”.  Gira alrededor del gobierno, con la esperanza de lograr candidaturas de emergencia.  El granizo político del pacto incluye un  punto terrible, en adición a la supresión de la imposibilidad de ser reelegido: la “forma de adquirir” la nacionalidad dominicana. El Presidente Chávez, como se sabe, gana todas las elecciones con el voto de miles de colombianos que él convirtió en venezolanos.  Los “venezolanos nuevos”, agradecidos, votan por quien les dio “la nacionalidad”.  Los viejos… están fritos.  ¿Los dominicanos nuevos, cuántos serán?