A PLENO PULMÓN
La artritis política

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La sociedad dominicana padece igual que los enfermos de artritis.  Muchos artríticos se acuestan del lado derecho porque les duele mucho el izquierdo; al día siguiente echan el cuerpo del lado izquierdo porque tienen adolorido el derecho.  Después de mucho tiempo descubren que no consiguen la comodidad, ni a la izquierda, ni a la derecha.  Entonces intentan dormir boca arriba.  Pero punzadas en la nuca y la espalda no los dejan cerrar los ojos. Terminan dando bandazos por la cama y amanecen tan cansados y adoloridos como se acostaron.  Así son las opciones políticas disponibles para el pueblo dominicano.  De todas ha salido insatisfecho y bien aporreado.

 Es muy frecuente ver en los periódicos críticas contra los líderes del PRD.  Se dice que ese partido, siendo mayoritario, no hace ninguna “oposición efectiva” al PLD, una organización política que va en camino de completar doce años “corridos” en el poder.  Algunos periodistas y politólogos se empeñan en recordar que en las pasadas elecciones el PRD obtuvo dos millones de votos.  Una cantidad mayor que la alcanzada por el PLD.  Intentan de este modo decir a los perredeístas: están “dilapidando” su fuerza partidaria; y a los peledeístas les advierten: han podido ganar las elecciones con el apoyo de los partidos aliados; pero esa votación revela un fuerte disgusto frente al PLD. 

 El Partido Revolucionario Dominicano “atesora” una larga historia de pugnas internas.  Ha existido un Partido Revolucionario Dominicano Auténtico; también un Partido Revolucionario Institucional.  Hatuey Decamps fundó el Partido Revolucionario Social Demócrata.  El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), surgió de un cisma del PRD, encabezado por su líder principal el profesor Juan Bosch.  Algunas de estas facciones han tenido más tarde guerras diminutas, entre líderes menores, por conservar el control del ala desprendida.

 Sobre el papel de los partidos pequeños ciertos politólogos han expresado opiniones peyorativas.  Consideran que son organizaciones “colocadas en bolsas políticas” al mejor postor. Tener “personería jurídica” en la JCE puede ser arranque, tanto de fortuna económica como de carrera política.  No solamente no hay “Ley de Partidos” sino que los partidos no tienen ley.  Ciudadanos y habitantes de la RD deben sufrir calladamente esos dolores causados por enfermedades “degenerativas” de nuestros partidos.