A PLENO PULMÓN
La baraja española

Los cuatro palos de la baraja española son: oros, bastos, copas,  espadas.  Los oros, como es obvio, son morocotas; los bastos, leños en forma de garrote.  Copas y espadas no necesitan muchas explicaciones.  Las espadas representan poder militar; las copas significan celebración,  embriaguez.  Las adivinadoras de provincia, siendo yo un niño, echaban las cartas para mirar el futuro por un resquicio.   El porvenir se conocía por la posición de las barajas.  El uso de naipes españoles ha desaparecido  completamente, suplantado por barajas francesas de 52 cartas.  Las españolas eran solamente 48.

Una “adivinadora” experta puede deducir, mediante la proximidad de una carta con respecto de otra: arriba, abajo, al lado, si la economía de un sujeto tendrá mejoría, si alcanzará un triunfo por el cual brindar, si el gobierno lo reprimirá “a golpe de espadas”; o si las masas populares lo castigarán con garrotes o “bates”.  Las “lectoras” entendidas en materia de barajas afirmaban: “todo se comprueba en 48 horas, si se trata de barajas españolas; con las francesas hay que esperar 52 semanas”, esto es, un año entero.

Para ver claramente los resultados de las jugadas del Presidente Fernández necesitaremos más de 48 horas y menos de un año.  Ya se ha visto que la Asamblea Revisora “dobla a la derecha, curvea o recula”, según soplen los buches de los jefes políticos de los partidos que tienen “la sartén por el mango”. La sartén es un tremendo “poder constitucional” no estudiado debidamente por los juristas dominicanos.

La Asamblea Revisora ha visto con buenos ojos la figura jurídica del referendo.  Minou Tavárez Mirabal ha dicho que la Constitución íntegra, una vez aprobada, debe someterse a referendo, a fin de que su aprobación “forzada” no produzca resentimientos sociales.  Por tanto, someter a referendo uno de los artículos de la nueva Constitución ha de ser más fácil que organizar un plebiscito para ratificar el texto completo de 240 artículos.  Ahora, en Colombia, el Presidente Uribe convocó a un referendo sobre el tema de la reelección; lo mismo ha ocurrido en Bolivia y en Ecuador.  El caso de Venezuela es conocido sobradamente.  ¿Habrá plebiscito sobre la reelección del Presidente dominicano? ¡Tiremos la baraja española! ¿Oros? ¿Espadas? ¿Bastos? ¿Copas?