A PLENO PULMÓN
La historia reciente

Durante una visita que hizo a Haití el Presidente Leonel Fernández, la agresividad de los haitianos fue tan grande que la delegación dominicana tuvo que huir a toda prisa, con nuestro Presidente a la cabeza, pues dentro del territorio haitiano no era posible garantizar la seguridad de ningún funcionario dominicano.  Gracias a Dios, pudieron cruzar la frontera sin daños físicos.  Este desagradable incidente fue olvidado, diplomáticamente, en beneficio de la relación armoniosa entre ambos países.  Sin embargo, más tarde, con motivo del terremoto que sufrió el pueblo haitiano en 2010, el Presidente Fernández volvió a visitar a nuestros vecinos para asistir a millares de víctimas del sismo.

 Esta vez el Presidente fue recibido con aplausos y vítores de la población.  Algunos haitianos locuaces, de expresividad excesiva, llegaron a decir que el Presidente dominicano debería gobernar en las dos repúblicas.  En ambos casos se trató de asuntos políticos, no económicos, como son los problemas del transporte de pollos, huevos, plásticos, cerveza.  Agresividad y dulzura políticas no deben ir en la misma canasta donde viajan las conveniencias de negocios del intercambio comercial.  Estas experiencias es preciso “ponerlas en perspectiva” y extraer de ellas algunas reglas de comportamiento para el futuro inmediato.  La masiva inmigración haitiana a la RD es un fenómeno a la vista de todos.

 El Presidente Fernández creyó conveniente donar una universidad al gobierno haitiano.  Este centro de estudios fue instalado en el poblado de La Limonade y lleva el nombre del rey Henri Christophe.  Fue recibido con reservas y disgusto por las autoridades de Haití.  Tanto la ubicación como el nombre no fueron selecciones felices.  Los historiadores haitianos no aprecian políticamente la monarquía “regresiva” del rey Henri I; los de la República Dominicana objetan que se haya levantado donde tuvo lugar la célebre batalla de La Limonade.

 El Presidente Medina decidió ayudar al gobierno y al pueblo haitianos a reforestar su territorio, un propósito muy útil para la isla entera y sus habitantes. El Presidente Martelly, el Presidente Medina, recorrieron juntos la línea fronteriza.  Al día siguiente del regreso de Haití del Presidente Medina, comenzó “el jaleo” por el comercio informal de pollos y huevos.  Estas historias, viejas, recientes  y nuevas, no son estimulantes.