A PLENO PULMÓN
Manaderos de alegría

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¿De dónde “les sale” a los hombres la alegría? En todas partes podemos ver personas riendo y palmoteando por cualquier motivo: al oír una música de moda, al entrar una mujer bonita.  Dos amigos se topan por casualidad en un bar y enseguida brindan por el hecho de haberse encontrado.  Un minuto después, la alegría asoma a las caras de ambos.  ¿Cuáles resortes  misteriosos producen la alegría?  Con frecuencia hombres, mujeres y niños, ríen sin razón alguna.  “Están contentos”, se dice a menudo.  ¿Por qué manifiestan ese gozo?  En una ocasión el Papa Juan Pablo II fue criticado duramente por haber mencionado “la alegría del pobre”.

 Ser pobre “no es cosa buena”, como bien se sabe.  El periodista José Ramón López escribió un cuento cuyo sentido básico es que “al pobre no lo llaman pa’ cosa buena”.  Recomienda a los pobres poner en sus bolsillos pedazos de platos rotos para hacer creer que son monedas.  Haciéndolos sonar en el pantalón les harían mejores proposiciones al ver que no están “necesitados de dinero”.  El abuso, la injusticia, parecen regir el mundo.  En medio de esos dolores vivimos todos.  Pero, sin duda, es a los pobres a quienes toca la peor parte.  Sin embargo, en los barrios pobres se baila, se ríe; se festeja continuamente, a pesar de todas las miserias que los cercan.

 Cuando la rumba, la samba, el merengue, llegan a los salones de los ricos ya tienen larguísima tradición en las fiestas de los pobres.  ¿De dónde sale la alegría?  ¿Es una necesidad fisiológica?  ¿Pueden explicar los endocrinólogos las causas de que seamos manaderos de alegría?  Crisis políticas, devaluaciones monetarias, epidemias, falta de empleos, son disturbios sociales que no logran eliminar la alegría.  Detrás de sufrimientos, dolores, penurias, va la alegría espantándolos, como si fuese una exorcista.

 Parece que impulsos vitales primigenios nos empujan hacia la alegría, nos apartan del pesar y la amargura.  Quizás alguna proteína –aún no estudiada debidamente-, sea responsable de que salgamos del abatimiento, el luto, la desesperanza.  ¿Tiene la alegría un componente químico?  ¿Es una descarga eléctrica de la medula espinal?  ¿Se produce en el esqueleto por efecto del calcio?  ¿Puede transmitirse la alegría como las ondas sonoras o magnéticas?