A PLENO PULMÓN
Medir la solidaridad

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Hace unos meses leí que el expresidente Clinton menciona en su autobiografía veintinueve veces a Haití; las referencias a Cuba sólo llegan a veintiuna.  La información la ofrece un prestigioso periodista argentino, analista político de CNN.  Todo cuanto ocurre en el Caribe antillano “debe tocarme”, pues nací en  la RD y vivo en la RD.  ¿A qué obedece esta preferencia de Clinton? Un amigo muy bien enterado, con quien hablé por teléfono anteayer me dijo: “Clinton pasó su luna de miel en Haití”.  Supongo que también la señora Clinton, Secretaria de  Estado, tiene  los mismos buenos recuerdos que su marido.

Creo que ambas cosas serán útiles y beneficiosas, tanto para Haití como para la RD.  Antes del terremoto, a Clinton le habían confiado la reorganización de Haití.  Ahora, el Presidente Obama dio carácter de compromiso nacional a la reconstrucción del país vecino, arrasado por un sismo de siete grados.  Dos expresidentes, uno republicano, otro demócrata, supervisarán la ayuda internacional que fluirá hacia Haití.  No se trata ya únicamente del partido en el poder.  La espantosa tragedia de Haití incumbe a la nación norteamericana en su integridad.  Bush y Clinton simbolizan las dos fuerzas políticas de USA.

 La actitud positiva de los dominicanos ante la catástrofe del pueblo haitiano ha sido unánime.  Pobres y ricos, pueblo y gobierno, se han empeñado en dar, servir, trabajar, exhortar.  La acaudalada familia Vicini donó US$5 millones; entre los empresarios y el Estado dominicano aportarán unos 480 millones de pesos. No es poca cosa.  La ONU ha ofrecido 10 millones de dólares.  El Presidente Fernández actuó con rapidez y sin vacilaciones; viajó a Puerto Príncipe; apoyó al Presidente Preval.  Civiles, militares, médicos, propietarios de equipos pesados, todos han contribuido a aliviar el dolor producido por 50 mil muertos y 260 mil heridos.

Que Obama llame al Presidente Fernández indica que sin este pequeño país no es posible asistir a Haití.  Se ha visto que un cojo puede ayudar a otro cojo cuando uno de ellos está herido gravemente. La iniciativa del Presidente Uribe -dirigida al presidente dominicano- prevé asignar a cada país, americano o europeo, una obligación concreta.  Esta conmovedora  solidaridad –inusual- no es medible en la escala de Richter.