A PLENO PULMÓN
Oración estrafalaria

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Hoy celebramos el día de Nuestra Señora de la Altagracia.  Reproduciré parte de la plegaria que escribí el 3 de abril de  2003, Domingo de Resurrección.  La Virgen de la Altagracia tiene devotos en toda la isla Española.  Haití y RD pueden implorar protección conjunta.  Lo mismo ante sacudimientos sísmicos que conmociones sociales o económicas.  “Ayúdanos, Dios mío, a triunfar sobre la degradación de la vida pública dominicana.  Concédenos la gracia de que nos dirijan políticos más honestos, que cumplan con mayor rigor sus deberes cívicos y responsabilidades constitucionales”.

“Dale a nuestros lideres académicos la energía, la oportunidad y sabiduría, para mejorar la educación que reciben hoy los habitantes más pobres de la RD.  Permite Dios mío que los jóvenes ricos, que asisten a colegios caros, con buenos profesores y laboratorios, comprendan que no todos los ciudadanos tienen ese privilegio.  Y que, iluminados por esa comprensión, no se burlen de los menos educados”.  “Aclara, señor, las mentes de los expertos  en el análisis económico para que no cometan yerros que nos conduzcan a la miseria.  Disminuye, buen Dios, la codicia de los administradores de los bienes del Estado, empeñados actualmente en despojar a la población de sus playas, tierras, minas, viviendas, ahorros.  Ayuda a estos administradores a sentir vergüenza por sus actos predatorios e ilegítimos”.

“Te pedimos, señor, que contengas los tantos abusos y crueldades que se cometan a diario en los cuarteles de la Policía… y en todas las cárceles del país.  Bien sabemos que nuestros hábitos históricos nos inclinan a estos desafueros; pero empújanos, con el poder inmenso de tu misericordia, para que podamos… abolir tan desastrosas practicas”.  “Haz que los dirigentes de los partidos políticos descubran por si mismos que actúan como “poderes desordenadores” de la sociedad, de la economía, del ordenamiento jurídico de la nación (…)”.

“Dios mío, insufla en nuestros empresarios la conciencia de los deberes rectores que conciernen a la porción más afortunada de la sociedad, a la que da empleo y produce bienes(…).  Influye “Dios mío, de algún modo, para que los dominicanos todos, pobres y ricos, negros y blancos, tengan el derecho y la ocasión de vivir satisfechos sobre el lomo de esta isla preñada de dificultades”.