A propósito de la ley de emergencia

28_11_2016 HOY_LUNES_281116_ Opinión13 A

El gobierno declaró en Estado de Emergencia provincias donde se concentra las mayores pérdidas en vida, viviendas, estructuras viales y actividades económicas, consecuencia de lluvias, vientos e inundaciones que azotan el país.
Pérdida material, estimada en RD$20 mil millones, equivalentes a 0.6% del PIB, que será compensada con un presupuesto público adicional que, como termina el año, en poco aumenta el déficit fiscal. Ascendía a RD$76,039.8 millones en septiembre, cuando se había ejecutado 97.2% de los ingresos y 75.8% del gasto. Déficit que superaba lo presupuestado (RD$75,893.5 millones) para el año.
Lo mismo digo con relación a la deuda. A octubre el balance del sector público no financiero, se había movido al 36.9% del PIB, alcanzando US$26,397.2 millones y aumentando US$2,242.6 millones, un 9.28% respecto a diciembre 2015. Deuda agregada que, no solo superó los US$1,608 millones en el presupuesto de 2016, sino que creció, lo que debe evitarse, más que el PIB, a septiembre la variación anual lo situó en 6.9%.
La historia nos cuenta que las crisis económicas externas y las producidas por fenómenos de la naturaleza, por lo general terminan favoreciendo los gobiernos. Tomemos el caso de Trujillo. Aunque por desplome de precio y volumen exportado de materias primas, la economía estuvo en recesión, anualmente decreció 8%, y caída de 7% en los ingresos fiscales, de 1929 a 1933, las evidencias apuntan a que Trujillo, sin ideología, dueño de un ego sin límites, con delirio de grandeza, imitaba el histrionismo de Hitler, para reelegirse en 1934 y consolidarse en el poder, en su provecho utilizó los shocks externos e internos que impactaron negativamente la economía.
Me refiero a la Gran Depresión, como consecuencia de burbujas de precios de activos, que originan la crisis financiera en Wall Street y se extiende a las demás bolsas de valores del mundo, también de errores de la Reserva Federal, que aumentó los tipos de interés en lugar de reducirlos.
Para atajar los efectos, países latinoamericanos proponen a Franklin Delano Roosevelt la declaratoria de una moratoria de deudas y reducción de los tipos de interés. Se logró lo primero, por eso en 1933 Roosevelt no pone objeción a la Ley de Emergencia de octubre 1931. Para Trujillo tabla de salvación, le permitió manejar recursos públicos que de otra manera no estaban disponibles, por un monto superior a la caída en recaudación.
También al ciclón de San Zenón del 3 de septiembre de 1930, que causó enormes costos económicos y en vida humana en una sociedad provinciana, atrasada, pobre y tradicional. Impacta, sin embargo, en una economía que, en los treinta años precedentes, anualmente había crecido 6.8%, duplicándose cada 13.7 años, por aumento de precio y volumen exportado de azúcar, café y cacao. Y por inversión en obras públicas financiadas con deuda externa, se debían US$18.4 millones cuando Trujillo toma el poder en 1931.
En suma, los siguientes factores consolidan la dictadura: la economía heredada, se había multiplicado desde 1900, basado en una fuerte y competitiva industria azucarera; los fondos liberados por la moratoria de la deuda; y los liberados por menores cuotas que comenzó a pagar en 1935. Roosevelt tampoco se opuso a que se renegociara con los tenedores de bonos en el exterior.