A propósito de las revisiones en nuestro beisbol

25_01_2020 HOY_SABADO_250120_ Opinión9 A

Pensé escribir esta entrega sobre el premio que me otorgó el Salón del Chocolate en Paris, en virtud del cual, el señor ministro de Agricultura, ingeniero Osmar Benítez, realizó una rueda de prensa en la cual solo había un periodista de su despacho, quien se encargaría luego de reseñar lo sucedido, y enviar el mismo a todos los medios de prensa.
Resultó, que en la fotografía aparece el chocolatero Jean-Claude Berton, quien recogió el galardón obtenido por nosotros en Paris, el ministro y yo. Fruto de la inexperiencia del supuesto periodista, mi nombre ni mi empresa resultaron ganadoras, sino el cacao de la República Dominicana. No faltó a la verdad en cuanto al origen, pero debió especificar, quién, quiénes y su procedencia local. Como hasta de España me preguntaron ¿Cuál papel desempeño en la foto? Corrijo ese desliz estableciendo que soy el cosechero de la muestra que triunfó en Paris.
Ahora, haré referencia al título de esta entrega que deja muy mal parado al o los revisores del Centro de Revisiones, instalado en el denominado Séptimo Cielo del estadio Juan Marichal de la ciudad capital.
Para que se pueda comprender bien lo que expresaré a continuación, debo empezar por decir que soy partidario de las Águilas Cibaeñas, lo cual puede interpretarse como parcializado con las revisiones que acontecen cuando en una jugada cerrada, no se puede a simple vista determinar, si fue quieto o fuera, el pelotero en cuestión.
Estaba disfrutando el partido que pondría fin a la semifinal entre los equipos Águilas y Licey el día 17 del mes que discurre, acompañado de otras tres personas. En el episodio 10 siendo las Águilas visitantes, bateando Mercedes con corredores en primera y segunda, se produjo un roletazo y el campo corto hizo un malabar con la pelota, lo cual permitió que se produjera una jugada en primera base muy difícil de apreciar. El árbitro de primera base la declaró “out”, lo cual motivó que se apelara al Centro de Revisión donde el principal responsable, Verman Mejía, ratificó la decisión del árbitro de primera base.
Entonces, a unanimidad y después de ser analizada la jugada más de media docena de veces, todos en la toma que plasmó cuando el defensor de la segunda base realizó el tiro al inicialista, se observó como la pelota no había llegado al guante del primera base, cuando Mercedes se deslizó de cabeza y sus manos tocaron antes la base, que el disparo entrara en la mascota del primera base.
El dirigente Félix Fermín de las Águilas pidió la Revisión al Centro, desde donde ratificaron la jugada como “out”. La protesta de los jugadores del equipo amarillo no se hizo esperar y concluyó con la expulsión de Fermín. De haber sido declarado quieto y debido a la situación peligrosa y la euforia de los jugadores, el resultado pudo haber sido favorable a las Águilas, que si hubiesen anotado una carrera, el triunfo era nuestro, ya que al cierre del episodio 10 el Licey se fue en blanco.
Otra situación desventajosa sucedió en la entrada 13 la cual fue agotada por las Águilas bajo un intenso aguacero. Esto motivó a que el árbitro principal detuviera las acciones y dispusiera que se explayaran las lonas para proteger el diamante y el cuadro interior. Como la lluvia, en lugar de amainarse se intensificó al extremo que fue suspendido el encuentro hasta el día siguiente. A nuestro entender, el juego debió iniciarse en la entrada 13, pero bateando las Águilas, equipo que había agotado el mismo bajo la lluvia en franca desventaja.
¿Qué debió hacer el dirigente sustituto de las Águilas? Poner el partido bajo protesta, alegando imparcialidad en la decisión del Centro de Revisión. Entonces, si se comprobaba bajo la auscultación de varios expertos presididos por el presidente de la Liga, doctor Vitelio Mejía Ortiz, el a nuestro entender yerro, iniciarse de nuevo a la altura que se detectó el mismo.
Creemos que el Centro de Revisión está muy mal equipado. Por eso, sugerimos que un equipo designado por la Liga, se traslade al Centro de Revisión de las Ligas Mayores instalado en New York y analicen los equipos allí existentes para tratar de instalar un Centro en donde no haya duda de la decisión de las jugadas. Creemos que el esfuerzo, tanto humano como monetario, afianzaría la credibilidad en nuestro beisbol.