A propósito de gasto social

Una serie de trabajos acerca de la situación de los hospitales de la región Este, hechos por nuestra reportera Altagracia Ortiz Gómez, corroboran la insuficiencia del gasto social y replantean la necesidad de que una porción del crecimiento económico sea transferida de manera tangible hacia la población.

De manera indistinta, los hospitales Nuestra Señora de La Altagracia, de Higüey; Francisco Gonzalvo, de La Romana; Leopoldo Martínez, de Hato Mayor,  y Antonio Musa, de San Pedro de Macorís, requieren de la ampliación de sus facilidades para brindar servicio.

Se trata de necesidades que obligan al personal médico y paramédico a esforzarse más allá de lo razonable para poder atender, en centros de evolución estática, a una demanda de servicio en constante crecimiento.

La necesidad de mayor holgura en términos de instalaciones físicas, equipos y asignación económica obedece al comportamiento de una demanda de servicio que tiene entre sus ingredientes notables la presencia haitiana.

Basta señalar que siete de cada diez partos que se practican en los hospitales de Higüey, La Romana y Hato Mayor corresponden a haitianas, muchas de las cuales vienen de Haití a dar a luz en hospitales dominicanos.

En esta asistencia hay dos ingredientes a estimar, pues mientras ser trata de un ejercicio humanitario que no puede ni debe ser regateado, la realidad es que sus costos restan capacidad de asistencia para los dominicanos, pues mayormente se trata de parturientas que no residen en territorio dominicano. Una situación muy parecida, quizás más intensa aún, está afectando a los hospitales del Cibao y el Sur del país.

-II-

Pues bien, admitida oficialmente la realidad de que nuestro gasto social es insuficiente, una buena manera de incrementarla es atendiendo las necesidades de estos hospitales que deben velar por la salud de los habitantes del Este.

Hay casos como el de Hato Mayor, cuyo hospital ha tenido que cargar con los servicios que atendía el hospital de El Seibo, que está en proceso de reparación.

Este referimiento se hizo sin crear las condiciones adecuadas y se ha puesto en aprietos al personal del hospital hatomayorense.

Hemos dicho y repetido que es necesario mejorar los medios de transferencia del crecimiento económico hacia la población más necesitada y hay que hacerlo garantizando por medio de una mejor y mayor cobertura de los servicios públicos.

La pujanza económica debería hacerse sentir, por ejemplo, en los hospitales, mejorando la calidad de sus servicios y venciendo las restricciones frente a la creciente demanda de atenciones por parte de la población.

Debería manifestarse por medio de mayor acceso a agua potable y medios de transporte, energía eléctrica estable e infraestructura vial urbana en buenas condiciones.

Cuando admitimos que nuestro gasto social es insuficiente y que las bonanzas de la economía no llegan a la población en las proporciones adecuadas ya tenemos en las manos el diagnóstico y lo que procede es empezar a aplicar los remedios.

Y hemos tomado como ejemplo lo que pasa en los hospitales del Este, sin que esto signifique, en modo alguno, que la situación de los hospitales en otras regiones del país sea diferente.