A un guerrero de mil batallas

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.
Inicio este artículo con estas reflexiones del dramaturgo y poeta alemán del siglo XX, Bertolt Brecht, porque describen al recién fenecido empresario Mario Lama Handal, quien, aunque físicamente no se encuentra entre nosotros, su legado y ejemplo permanecerán en su familia y entre quienes tuvimos la oportunidad de tratarlo de cerca.
En contraste con su carácter afable, Mario fue un aguerrido emprendedor que convirtió, con el apoyo de su esposa, Elsa Haché, y luego de sus hijos, la sencilla tienda de calzados de su padre en una corporación de varios negocios importantes entre los que sobresale Plaza Lama.
Sobre su personalidad y logros se pueden escribir muchas páginas, pero siempre tendrán que resaltarse su sencillez y amabilidad con todos quienes lo trataban sin importar clases sociales, posiciones políticas o religiosas, y su amor y entrega incondicional al trabajo y a su familia.
Fue un empresario de ideas liberales lo que explica sus relaciones con los distintos sectores políticos del país, al punto de colaborar con izquierdistas como el emblemático Jorge Puello Soriano, El Men, a quien ayudó a adquirir el solar donde vivió hasta su muerte, en San Carlos.
Tras su lamentable partida, el mayor tributo que su familia puede ofrecer a su legado, es mantenerse unida trabajando por la preservación y engrandecimiento de su obra la que constituye un valioso aporte a la economía del país y al sustento de miles de dominicanos.