Aboga aprovechar avance económico

http://hoy.com.do/image/article/329/460x390/0/FC3D8BCC-7FE3-4D2F-8610-5D5E40C93C1C.jpeg

POR LEONORA RAMÍREZ S.
El dinamismo del mercado y de la revolución tecnológica requiere  de políticas que apoyen esos esquemas económicos, porque estos funcionan sobre la base de unos polos de innovación que son los que concentran el desarrollo de las economías, a juicio de Manuel Castells, un experto en las sociedades de la información.

Para explicar ese contexto cito dos ejemplos: primero que en los últimos 50 años la  República Dominicana es el país que  más creció en América Latina y el Caribe, pero ocupa en la región el penúltimo lugar en el índice de aprovechamiento económico para el desarrollo  humano.

El segundo caso citado por Castells, quien ofreció la conferencia “Globalización, Desarrollo y Subdesarrollo en la Era de la Información, Tensiones y Desafíos en América Latina”, es el de China continental, un país que tiene en Shangai un icono de crecimiento económico, mientras otras provincias viven en el subdesarrollo y sus habitantes sobreviven por las remesas que reciben.

“En  la práctica, eso quiere decir que se está frente a un momento de transformación tecnológica extraordinaria, con un incremento mundial de la productividad y de la competitividad de algunos países, pero lamentablemente eso no llega a la población de todo el mundo”.

Castells, quien escribió la trilogía “La Era de la Información”, manifestó durante la conferencia que ofreció en el auditorio del Banco Central que el mundo vive un nuevo modelo de desarrollo, en el cual las tecnologías de la información son vitales.

Ese esquema está integrado por varios factores, entre estos un modelo en que el conocimiento y la información son fuentes esenciales de la competitividad y la productividad, pues son los motores de la creación de riqueza y del bienestar.

Asimismo, lo integran una revolución tecnológica caracterizada por la creación de un nuevo paradigma tecnológico, el predominio de redes interactivas en tiempo real y la vigencia de la globalización.

En ese sentido, planteó que muchas personas en el mundo están conectadas a Internet y a la dinámica económica global, pero que la gran mayoría está muy lejos de esos esquemas de desarrollo.

ATERRIZANDO EN LATINOAMERICA

Al extrapolar la realidad del mundo global y de las tecnologías de la información a Latinoamérica, consideró que en ese modelo de organización económico y tecnológico es que falla la región, porque hay bajísimo crecimiento de la productividad, el ritmo de crecimiento de la productividad es muy lento en  plena revolución tecnológica y en una situación en que los diferenciales de productividad determinan la competitividad en una economía global.

“En América Latina estamos ante una integración en la globalización, crecimiento económico desigual, pero con un alto costo social y desigualdad, integración selectiva y débil modelo competitivo en términos de economía del conocimiento”.

Sin embargo, Castells, sociólogo español, al tocar los aspectos económicos que se vinculan con la competitividad, precisó que el crecimiento económico depende de la productividad, no la competitividad.

“Porque se puede ser competitivo de muchas formas y una de ellas consiste en jugar a ser más pobre que los demás para tener menos costos de producción y eso, obviamente, lleva a una espiral descendente”.

UN RECORRIDO POR LA POBREZA DE AL

Castells, quien conoce la realidad política y económica de Latinoamérica porque vivió en varios países de la región, hizo un recorrido por los índices de crecimiento económico, para conectarlos de alguna manera con sus posibilidades reales de inserción en la sociedad del conocimiento.

En ese sentido, planteó que después  de 20 años de globalización, todavía los porcentajes de pobreza son los mismos que en la década del 1980.

El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en el año 2000 era igual que en 1980, y en el 2004 el porcentaje de pobreza alcanzó un 43%, igual que en 1980.

Asimismo, destacó que en términos de indigencia, el índice del 2004 y de 1980 es de un 18%, y que los pobres aumentaron de 136 millones que había en 1980, a 222 en el 2004.

“La situación de pobreza estructural está agravada por la conexión perversa de la economía criminal y se estima que el 5% del PIB global estaría en el mercado de lavado”.

Sin embargo, no todo es negativo en la región, porque Castells destacó que hay una democracia política consolidada, integración en la economía global, crecimiento de la inversión extranjera, diversificación de los  mercados, y reformas económicas liberales que han permitido la estabilidad macroeconómica.

CASTELLS, VISTO POR CARLOS DORE

Previo al discurso de Castells, Carlos Dore Cabral, director de investigaciones de la Fundación Global,  FUNGLODE, hizo una relación de la influencia “castellssiana” en el actual pensamiento social dominicano.

Sobre ese aspecto, dijo que la presencia de Castells en el país da la posibilidad de  centrar las bases para relacionar su incisivo diagnóstico sobre la sociedad global de hoy, con  los cambios que tienen lugar en la sociedad dominicana.

“Porque distinto a lo que ocurría a los finales del siglo XIX y los inicios del XX, las ciencias sociales en el país han alcanzado un determinado nivel de desarrollo, lo que, al menos, permite evitar  el facilismo de la extrapolación mecánica de  modelos explicativos de lo social, o de la generalización sin el amparo de las investigaciones empíricas que les sirvan de aval”.

Cabral expresó que la propuesta dominicana de reforma y modernización del Estado  partió de un diagnóstico del mundo actual y de los desafíos que esto implicaba para un país pequeño como la República Dominicana.

“Ese proceso modernizador fue algo más que la readecuación de lo estatal para el modelo económico impuesto,  porque fue el resultado de  una lectura de la realidad que permitió apreciar las oportunidades en medio de tantas amenazas económicas”.