Aboga por un cambio para atacar corrupción

POR FIOR GIL
El obispo de la Iglesia Episcopal Dominicana, Telésforo Isaac, abogó ayer por un cambio de actitud  que permita a los dominicanos erradicar la corrupción y poner en práctica la moral y la ética para mejorar el país, aunque advirtió que toma tiempo enfrentar los graves problemas nacionales.

Isaac habló en estos términos durante el acto de reconocimiento que le dedicara la Iglesia Episcopal Dominicana por su labor pastoral.

Manifestó satisfacción por el reconocimiento y declaró a este diario su aspiración de que los políticos asuman el compromiso de hacer las cosas bien y que en el corazón de cada uno, principalmente de los gobernantes, se produzca un cambio de modo que puedan pensar y actuar mejor.

Pidió ser sinceros, no ser corruptos, tener moralidad y ética basados estos principios en la moral cristiana y pensar con  la mente y amar con el corazón.

A su juicio, el mundo está igual que hace 2000 años y a pesar de que hay una presencia cristiana de importancia, hay gente con maldades y prevalecen los males entre los hombres.

En torno al país dijo que se ha logrado avanzar en varios aspectos, pero que hay muchas cosas negativas que no se pueden resolver en “un día, en dos, cuatro u ocho años, es asunto de hacerlo despacio pero bien hecho”. “Es necesario que en el corazón de cada uno, especialmente de los que dominan el gobierno, debe haber un cambio de modo que podamos pensar y actuar mejor, ser sinceros, no ser corruptos, tener moralidad  y ética, para mejorar el país”.

El homenaje fue ofrecido al obispo retirado Isaac al cumplir 35 años de consagración como obispo. Fue celebrado en uno de los salones del hotel Santo Domingo, donde  el obispo Julio César Holguín Khoury tuvo a cargo la oración invocación y la bienvenida a los asistentes.

El padre Ashton Jacinto Brookd leyó la semblanza de la vida y ministerio del obispo Telésforo Isaac, que además recibió placas de reconocimiento.

Isaac realizó sus estudios teológicos en el seminario Teológico Episcopal de Haití, siendo ordenado a la Sagrada Orden del Diaconado en junio de 1958. Al regresar al país fue ordenado en la orden del Presbisterado el 14 de diciembre del mismo año en la Iglesia Episcopal San Esteban, en la actualidad tiene 48 años de haber sido consagrado sacerdote y 35 de consagrado como obispo de la Diócesis Episcopal de la República Dominicana.