Abren pabellón El Quijote

POR MARIEN A. CAPITÁN
Con la presencia del vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, se inauguró ayer el pabellón que se levantó en honor a Don Quijote de la Mancha en la VIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2005.

El acto estuvo encabezado también por el secretario de Cultura, José Rafael Lantigua; el encargado de negocios de la embajada de España, Idelfonso Castro; el director de la Feria del Libro, Alejandro Arvelo; y los subsecretarios de Cultura, Alex Santana y Avelino Stanley.

Al iniciar Arvelo habló acerca de don Quijote, a quien definió como el arquetipo por excelencia de los sueños de Occidente.

“Qué bueno que tenemos en nuestra lengua un modelo, un paradigma que nos invita cada día, cada tarde, a internarnos en el espejo tridente de los sueños. Los sueños son la sustancia misma de la vida. Quien no sueña, no vive”, indicó Arvelo.

Dicho esto, Arvelo recordó que junto a don Quijote siempre estuvo Sancho Panza, quien lo obligaba a ver la práctica y del compromiso del día a día. Así, recordando a ambos personajes, Arvelo puso de manifiesto lo que Cervantes quería mostrar: que la vida está hecha, al mismo tiempo, por soñadores y personas atadas a la cotidianidad.

Por otra parte, Idelfonso Castro, encargado de negocios de la embajada de España, agradeció todo lo que está haciendo el gobierno en muchos campos, especialmente en el campo de la cultura.

Resaltado que el montaje de la feria es un éxito, Castro informó que los ministerios de Cultura de España y la República Dominicana están en contacto para desarrollar distintos programas de colaboración.

Terminadas las palabras de Castro, el vicepresidente Ramón Alburquerque develizó una estatua de don Quijote que, en la cima de un monumento hecho en su honor, fue hecha por Manuel Toribio.

Pero esta estatua no es la única representación del hidalgo: en el stand hay una serie de grabados que son alegóricos al Quijote. Repujados en metal, fueron hechos por el artista Manuel Sanabia. Hay otros dibujos, además, hechos por el pintor Geovanny Silverberg.

UN DON QUIJOTE POPULAR

Pero si esta inauguración del Pabellón de Don Quijote de la Mancha llamó la atención del público, más algarabía concitó la representación popular y callejera de la pelea de don Quijote con el molino de viento.

Vestido para la ocasión, con armadura y un caballo ficticio, el don Quijote que lanzaba su espada contra un molino (un muchacho sobre unos zancos que abanicaba una sombrilla y así lo provocaba) asustaba y encantaba a los niños que correteaban tras él por todo el recinto.

Junto a don Quijote, como siempre, estuvo Sancho Panza, quien intentaba detenerlo en vano y hacer que entrara en razón. Pero no, no pudo. Don Quijote, como desde hace 400 años, seguirá luchando contra los molinos. Así fue su vida. Y jamás, bien lo sabe Miguel de Cervantes, cambiará.