Abundan conflictos por tierras

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POR ODALIS MEJIA
El estatus de la propiedad de la tierra  en la región de Samaná es inseguro y conflictivo lo que limita los niveles de inversión y el desarrollo, puesto que la indefinición de la tenencia  facilita los conflictos, la malinformación y la especulación, impactando en los valores del metro cuadrado o tarea.

Así se desprende de un diagnóstico socio ambiental y natural como parte del plan de manejo integrado de Samaná elaborado por el Centro de Estudios y Conservación de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE) y el BRLi con el auspicio de la Secretaría de Medio Ambiente, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El estudio pone como ejemplo que la tierra de Santa Bárbara de Samaná está afectada  por el decreto No.7 del 26 de agosto del 1974, que expropia todos los terrenos y propiedades para la reestructuración del casco urbano y, sin embargo, el proceso de indemnización y transferencia de títulos (al Estado y particulares) no se concluyó.

Señala además que un segmento de los terrenos expropiados que no fueron utilizados en la urbanización quedó baldío, dando lugar a invasiones, reclamaciones por parte de propietarios anteriores y otros problemas legales.

Según el diagnóstico, en la zona costera de Santa Bárbara de Samaná el precio de la tierra va de 25 a 30 dólares el metro cuadrado y en la zona interna de unos 13 dólares. En el municipio de Las Terrenas, en la zona costera el precio de la tierra va de 25  a 75 dólares el m2 y en las zonas internas varían entre 4 y 15 dólares el m2.

En el municipio de Nagua en la zona costera varía desde 8 a 15 dólares el m2 y en las zonas internas aparecen a menos de un dólar (0.69 de dólar el m2).

En el municipio de Sabana de la Mar el valor de la tierra en las zonas internas es de 117 dólares la tarea. En  Miches en la zona costera es de 20 dólares el m2 y en las zonas internas de 10 dólares el m2.

El estudio refiere que en la zona costera de Las Terrenas y zonas periféricas el valor de la tierra es el más elevado, notándose que cuando el lote tiene agua potable, electricidad y accesos el valor del mismo aumenta de forma considerable, como es el caso de El Limón, donde un terreno con estas características puede llegar a costar hasta 90 dólares el m2.

CONCENTRACIÓN

Además de los problemas de propiedad, el estudio cita que existe una enorme brecha en la concentración de la tierra en pocas manos, ya que el 99% de la tierra en tareas está concentrada en las fincas grandes y el 1% restante en las fincas pequeñas. No obstante, las fincas pequeñas representan aproximadamente el 80% de la totalidad.

Otra situación que se señala es  la desigualdad en el tamaño promedio entre

fincas grandes y pequeñas, siendo para la región de 1,100 tareas para fincas grandes y para las pequeñas de 4 tareas. Esto da como resultado promedio que cada finca grande equivale a  275 fincas pequeñas.

ZONA ESTRATEGICA

El plan de manejo integrado de Samaná contempla la participación de varias instituciones con el objetivo de mitigar los impactos en los recursos naturales de esa región y programar un desarrollo económico que aproveche de forma sostenible las riquezas naturales.

La bahía de Samaná fue escogida para la realización de este Proyecto GEF por su carácter estratégico para el país por ser zona de reserva de agua, flora y fauna, de producción de rubros de la canasta básica y como uno de los polos turísticos más dinámicos. Posee la zona de manglar más extensa y es uno de los principales sitios del mundo en cría y apareamiento de ballenas jorobadas.

Algunos de los problemas más recurrentes en la zona, cita el estudio,  son la alteración del ciclo hidrológico del estuario y la sedimentación; la contaminación del agua; la baja disponibilidad de agua potable; la erosión costera; la disminución de recursos producto de la pesquería; la tenencia de la tierra; la destrucción de los manglares; la caza y captura de especies en peligro y el desplazamiento de la flora nativa por exótica, de acuerdo con el estudio.

Entre las amenazas a la biodiversidad se encuentra el deterioro y la disminución territorial del ecosistema costero y de los estuarios, así como la disminución de la fauna y de los recursos naturales vinculados. El Proyecto GEF abarca nueve espacios naturales protegidos.

El estudio, que se encuentra en una fase de consulta nacional, clasifica además como amenaza el conocimiento insuficiente del Estado y funcionamiento de los ecosistemas, lo que impide optimizar la estrategia de gestión de la biodiversidad, así como la fragilidad en los avances conservacionistas y poca eficacia en las medidas de prevención y conservación.