Accidentes y temeridad

Los accidentes de tránsito siguen siendo una de las principales causas de muerte y mutilaciones en este país. Durante el fin de semana se registró un balance de 13 personas muertas y 22 heridas, tres de ellas graves, en tres aparatosos accidentes en los que parece haber mediado la imprudencia, que a pesar de ser una de las principales causas de tragedias en las carreteras, genera pocas consecuencias a la hora de determinar responsabilidades penales.

En Bonao, una patana a alta velocidad y fuera de control hirió a 21 personas, tres de ellas de gravedad, al arremeter contra los 14 vehículos en que viajaban. El domingo en la madrugada, siete personas murieron al chocar un carro y una yipeta en la carretera Cabarete-Sosúa, y en la carretera Nagua-Matancitas perdieron la vida seis personas y una resultó gravemente lesionada en una colisión entre un carro y dos motocicletas.

Es altamente preocupante que a pesar de que son frecuentes las tragedias viales, son pobres las sanciones derivadas de la determinación de culpas y de cobertura por concepto de responsabilidad civil. Generalmente hay impunidad para quienes provocan daños a terceros con motocicletas y vehículos del transporte público de pasajeros. La falta de controles de velocidad y de consumo de alcohol en las carreteras es factor que se suma a las otras causas comunes de tragedias.

Así no se puede ser competitivo

En un país en que el mercado laboral es dominado por trabajadores no calificados, la búsqueda de competitividad tiene atado un lastre muy pesado. Los resultados de un estudio de la firma Analytica sobre el mercado laboral dominicano llega a conclusiones que deben obligarnos a ponerle atención a la capacitación del recurso humano y a la formalización de la economía, toda vez que los empleados del sector informal son mejor pagados que los del formal.

Se detecta en los resultados de ese estudio que el sector formal es dado a contratar gente no calificada para pagar salarios más bajos, una conducta contraindicada cuando se persigue mejorar la competitividad como ofertante de bienes y servicios. A juzgar por ese estudio, hacemos poco por mejorar la oferta salarial y aumentar la proporción de recurso humano calificado.