Acciones alternativas adecuadas

POR MARTHA PÉREZ
Es evidente que la situación que vive la humanidad, caracterizada por matices de esperanza y de condena como analizamos en nuestro articulo del lunes 16, requiere de una visión de la realidad, sobre todo por parte de los actores políticos y sociales, que permita distinguir entre los enunciados de los hechos, es decir, la forma en que se describen y publicitan; y la forma de nuestro pensamiento para poder asimilar el sentido del mundo en que vivimos de manera tal que ante las debilidades podamos organizar acciones alternativas en contraste con la realidad. Pero resulta imposible formarse una imagen, sin deformación, de los hechos que definen el mundo en que vivimos; parece que la percepción traiciona el pensamiento de los actores políticos y sociales; y ciertas acciones alternativas nunca llegan a ser concretas. Por eso, entre otras razones, el mundo se vuelve cada vez mas complejo.

Para tener una visión del mundo que contribuya a la toma de decisiones de carácter general y particular es necesario poder descifrar el acontecer, y procurar mirarlo lo más objetivamente posible. De esta forma podemos construir acciones alternativas adecuadas. Una acción alternativa adecuada, a nuestro modo de ver, es la que se construye basándose en la realidad como aspecto únicamente importante y no en las ideas o creencias de los actores. El ser humano ha sido víctima de muchas acciones fruto de la capacidad del pensamiento de crear la realidad, sobre todo, cuando se trata de actores capaces de reducir los acontecimientos a sus ideas o de crear una “realidad” para predecir y/o acomodar acontecimientos.

No basta con construir acciones alternativas adecuadas y que los actores tengan la voluntad para implementarlas en el ámbito que lo requiera. Hace falta un aspecto esencial para garantizar la interpretación, aceptación y efecto de esas acciones entre su principal beneficiario, que es la sociedad (de la que forma parte la denominación pueblo).

Los pueblos, por lo general, están al asecho de respuestas a sus necesidades, a sus demandas y a las promesas y compromisos de los gobiernos a través de sus instituciones de competencias; y a esas respuestas sobre el acontecer circunstancial universal que muchas veces multiplica sus necesidades por efecto “de rebote”, como también puede facilitar las respuestas. No basta construir acciones alternativas adecuadas ni llevar respuestas si no existe un estado de conciencia en el pueblo que permita reconocer el valor moral de dichas respuestas; es lo mismo que reconocer el compromiso y la responsabilidad que se debe asumir junto

a los actores para sistematizar dichas acciones en el marco de la convivencia político-social, económica y cultural, dentro de la diversidad histórica e ideológica. Parece una utopía, verdad?. La utopía sería que los actores sigan creando la realidad en sus pensamientos y pretendan seguir utilizando a los pueblos para ejecutar sus ideales. Hay una cosa que le llaman conciencia y otra que le llaman valores. La sociedad del mundo de hoy está consciente de su situación, así como de la calidad y condición de sus actores, de modo tal, que los puede diferenciar. Pero persiste una crisis de valores que requiere ser abordada con acciones alternativas adecuadas para construir un orden mas equilibrado, deseo, incluso, de muchos de los actores, sobre todo de nuestra región.

Establecer ese conjunto de valores fundamentales es el mayor desafío de esta época, en aras de edificar el mejor de los mundos posibles, ese es el ideal, y debe de serlo para un plazo inmediato, porque estamos ante una gran realidad. Todos los actores incluyen en sus discursos ese desafío; algunos son ejemplos de los valores, otros son vergüenza, otros son indiferentes. Necesitamos de los actores ejemplos para construir las acciones alternativas adecuadas que demandan nuestros pueblos. Es un clamor universal caracterizado en cada realidad política, económica y social, a nivel continental y regional. Una acción alternativa adecuada sería, por ejemplo, que usted, sea o no uno de los actores en cualquier lugar del mundo, tome la iniciativa de revisar sus valores, construir su acción, en apoyo a una realidad global de la que también forma parte.