Aceites malos en alimentos
Son veneno  para el corazón    

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El cardiólogo Roberto Fernández de Castro recomienda a la población cambiar sus hábitos alimenticios.

El daño que provoca a la salud el consumo de  alimentos manipulados por vendedores ambulantes en la vía pública,  generalmente enfermedades infectocontagiosas,  es relativamente benigno comparado con el peligro de ingerir aceites de dudosa procedencia que originan enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte,  morbilidad, mortalidad e incapacidad en la población productiva.

Roberto Fernández De Castro, reputado cardiólogo, médico internista, y deportista, ha lanzado un alerta a la población para que ésta se abstenga de  consumir alimentos callejeros cocidos con grasas y aceites mezclados, en condiciones deplorables de higiene y sin control sanitario”.

La proliferación de puestos de expendio de alimentos callejeros  en tarantines y casetas,    constituye un grave problema de  salud pública.

En los últimos años, miles de inmigrantes haitianos se han incorporado a esta actividad informal.

“El dominicano ha incentivado hábitos alimenticios que son definitivamente perjudiciales para su propia salud. Antes no era tan alto su nivel de desarrollo, no teníamos tantos inmigrantes, especialmente haitianos que han ido aumentando cada vez más el número de pobres en el país, el número de indigentes”.

De Castro está convencido de que las autoridades de Salud Pública deben asumir la responsabilidad de controlar la situación. Sugirió una campaña educativa de Salud Pública, el sector privado y organizaciones civiles,  para prevenir enfermedades cardiovasculares.

El uso indebido de aceites y grasas en la preparación de estos alimentos “ha traído como consecuencia un aumento de enfermedades cardiovasculares, que es el primer azote, la causa responsable de muerte, morbilidad y de incapacidad en la población productiva, no solamente dominicana, sino en cualquier parte del mundo”.

Para tener una idea del  peligro que representan estas grasas,  el cardiólogo refiere que las personas afectadas por enfermedades cardiovasculares en etapa productiva son “varias decenas de veces más que las  padecen del virus VIH”. De Castro lamenta que  la Secretaría de Salud Pública no disponga de una división o  departamento de enfermedades cardiovasculares.

Reconoce que es muy bajo el nivel de educación de los vendedores que manipulan alimentos en la vía pública. “Por esa razón necesariamente aquí se impone un cambio de mentalidad, y la única manera de lograrlo es cambiando nuestros hábitos alimenticios. Es necesario poner en ejecución programas de educación para cambiar esos hábitos”.

El reuso y la mezcla de distintos aceites en la preparación de alimentos callejeros es peligroso porque  son altamente heterogénicos. Por consiguiente, inducen directamente de una manera rápida  “a la formación de placas de ateroma de colesterol, e inducen a todo un fenómeno inflamatorio  en las arterias del corazón, del cerebro, de los riñones, de las retinas, de cualquier parte, que traen como consecuencia la afectación de estos órganos”.

De Castro aconseja moderar el consumo de grasas, comer pescado, carne blanca de aves, frutas y vegetales.  “Parece mentira, pero somos una isla que vivimos de espalda al mar. El dominicano no consume pescados”, que sí consume la población de mayores ingresos económicos.

Efectos de las grasas.  Además de los niveles altos de de colesterol, un consumo excesivo de grasas está asociado a la obesidad, enfermedades de la vesícula biliar y algunos tipos de cáncer.

El organismo recibe las grasas de la dieta y tras descomponerlas en ácidos grasos los pasa a la sangre, formando los llamados triglicéridos.

Por los estudios realizados sobre determinadas enfermedades cardíacas y vasculares, se sabe que éstas pueden ser causadas por dietas ricas en grasas, especialmente si se trata de grasas saturadas, ya que elevan el nivel de colesterol en sangre.

Las grasas nocivas para el organismo son aquellas que han sido modificadas por el ser humano.

Se trata de las  conocidas como grasas trans, presentes en alimentos procesados y que reemplazan las grasas saturadas naturales; se encuentran en helados, snacks (papas fritas, maíz pira para microondas, dulces, galletas, pastas), pollo frito, etcétera. En ocasiones, cuando hay poco tiempo para cualquier preparación o se consumen como picadas, desconocemos qué factores negativos tienen para la salud, así como el tipo de aditivo de los productos que proclaman “cero grasas”.

Efectos de las grasas trans en el organismo:

  Bajan el colesterol bueno y elevan el malo.

  Suben las lipoproteínas que bloquean las arterias.

  En todas las lactantes, baja la calidad de la leche.

  Tienen efecto negativo en los diabéticos y en la respuesta inmunológica.

  En laboratorio, bajan el nivel de testosterona en los machos e interfieren la gestación en las hembras.

Alimentos que fortalecen el sexo  Frutas y vegetales. Los vegetales son ricos en nutrientes y bajos en grasas y ayudan a mantener las arterias libres de bloqueos y a evitar tanto las enfermedades cardíacas como la disfunción eréctil”.

 Tomates.  El licopeno, elemento presente en el tomate y miembro de la familia de la vitamina A, ayuda a mantener saludable la próstata.

 Nueces.  Son ricas en el aminoácido arginina, que es un elemento crucial para la síntesis del óxido nítrico, un compuesto del cuerpo que participa en la generación de las erecciones.

 Semillas de auyama.  Son ricas en fuente de zinc. Contienen abundantes cantidades de nutrientes, tales como los antioxidantes selenio y vitamina E, que son beneficiosos para las arterias.

 Aceite de oliva.  Las grasas saturadas y las transgrasas estrechan las arterias, pero la grasa monoinsaturada, presente en el aceite de oliva, ayuda a mantener su buen funcionamiento.

Germen de trigo.   El germen de trigo es una fuente particularmente buena.

  Ostras.   Son ricas en zinc, que es esencial para la función sexual y reproductiva del hombre. Pero si las come crudas, asegúrese de que sean frescas y procedan de aguas no contaminadas, o su velada de erotismo podría tornarse en una pesadilla.

El protagonista

Roberto Fernández de Castro

Médico, Cardiólogo, internista, egresado “Cum Laude” de la UASD.

Realizó estudios de postgrado  en Medicina Interna en el hospital Moscoso Puello y de Cardiología, Hemodinamia y Cuidados Intensivos en varias universidades de Venezuela.

 Tiene experiencia en programas de actualización y entrenamiento, específicamente en estimulación cardíaca artificial, curso básico  y avanzado de resucitación cardiopulmonar, actualización en Cardiología Intervencionista y Cardiovascular.

 Ha desempeñado distintas posiciones hospitalarias en el país y Venezuela, incluidas las de Jefe del Servicio de Hemodinamia y Cuidados Intensivos del   hospital  Dr. Fco.  Moscoso  Puello; Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del   Instituto Dominicano  de Cardiología; Jefe del Servicio de Cardiología y de la Unidad de Cuidados Intensivos del Instituto Nacional de la  Diabetes, Endocrinología y  Nutrición; Jefe de la Clínica de Marcapasos Cardiacos del  Instituto  Dominicano de Cardiología, y Jefe del Departamento de Hemodinamia del  Instituto Dominicano de Cardiología.

 Además,  profesor de Cardiología en varias universidades del país y profesor invitado a distintas actividades relacionadas con su especialidad, celebradas en Estados Unidos, España y Latinoamérica.

  Es miembro de varias sociedades médicas especializadas en el país y el exterior.

 De Castro es un consumado deportista. Juega baloncesto, ping pong y ajedrez. Es Cub- Scout y practica natación. 

 Ha realizado publicaciones de temas médicos en revistas y congresos nacionales y extranjeros.