Acerca de las dificultades para contener las epidemias en el país

Algunos colegas me han solicitado que escriba sobre la falta de un programa de respuestas rápidas para contener las epidemias en el país, específicamente la del dengue. Cuando se carece de este tipo de intervención es muy difícil disminuir los casos a cifras consideradas normales en enfermedades endémicas, es decir, las que tenemos durante todo el año, todos los años.

Queremos recordarles a las amigas y amigos lectores que, en diversos trabajos, hemos planteado la necesidad de ir aumentando el presupuesto para la salud pública en un 0.5% anual hasta alcanzar aproximadamente el 6% del producto interno bruto –PIB- de país. No es demagogia, pues sólo con una medida de este alcance es que estaremos en condiciones de brindar salud para todos y con calidad adecuada a nuestra población.

Cuando analizamos los montos destinados al presupuesto de salud, como lo ha hecho el economista en salud, el buen amigo Bienvenido Núñez, nos damos cuenta que “desde el año 2009 lo destinado en el presupuesto al Ministerio de Salud –MSP- en dólares fue de 555.0 millones de dólares, para un porcentaje del PIB-gasto en salud de 1.2%. En el 2010, $649.0 millones, para una relación de 1.2%; en el 2011, $735.0 para 1.3%; en el 2012, $725.0 millones, para 1.2% y para el 2013, 795.0 millones, para 1.3%”.

Estas cifras –si se relaciona el ingreso promedio asignado en los últimos cinco años al MSP ascendente a US$ 692.0 millones de dólares y lo dividimos entre el 60% de la población, que son unos seis millones de personas– nos permiten concluir que el Gobierno invierte en cada persona la suma de US$ 115.0 dólares anuales en salud.

Por otro lado, la inversión en salud colectiva, -que corresponde a los programas de prevención y promoción-, asignada en dólares en el presupuesto es la siguiente: “2011, $35.8 millones; 2012, $33.2 millones; 2013, $29.4 millones; y para el 2014, 29.2 millones”.

Según observamos el Gobierno asigna cada año menos al presupuesto de la salud colectiva que es la preventiva como son: vigilancia epidemiológica, prevención y control materno-infantil; de infecciones de transmisión sexual, vih y sida, tuberculosis, salud bucal, salud mental, salud de las embarazadas y periodo neonatal, desnutrición, inmunizaciones, riesgos ambientales, enfermedades crónicas, emergencias y desastres, control de vectores y enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, promoción y educación para la salud y otras, además de la gestión técnica y administrativa.

Al analizar estos montos para la salud colectiva nos damos cuenta por qué no se pueden controlar las epidemias que nos azotan permanentemente como el dengue. Sobrada razón le asiste, entonces, a la colega de Santiago Soraya Castro cuando afirmó: “estamos exhaustas de ver tantos enfermos de dengue y no controlan al vector que la transmite”.

Esta situación es la que ha llevado al economista Núñez a señalar “con una situación financiera tan precaria como la que vive el Sistema de Salud Público, no es extraño que el propio presidente diga que muchos centros de salud son pocilgas”.

Nosotros agregamos que el asunto no es decir, sino hacer, ya que el presupuesto del 2014 para salud será de 1.2% del PIB, quedando muy por debajo de lo recomendado por los análisis que se han realizado en el país y por los organismos internacionales que estiman la inversión mínima en salud en un 3% del Producto Interno Bruto para mejorar la salud del pueblo dominicano.