Actuando de espaldas al espíritu navideño

Navidad es tiempo de paz, amor y reconciliación; esas son las cosas que  simbolizan estas celebraciones que  se han extendido incluso a través del mundo no cristiano sobre todo por esos mensajes de unidad y humildad, pero sin embargo los afanes por las cosas negativas,  causantes de tantas divisiones y odios en el mundo, tratan de imponerse, especialmente en las capas de poder y dirigencial, influyendo negativamente en el resto de la sociedad, impidiendo que podamos recibir esta linda tradición humanista en plena armonía.

El gobierno, cuyo deber fundamental de acuerdo al pensamiento cristiano debe ser el de promover y propiciar el bien común, entendiendo bien común como el de todos los seres humanos, especialmente las mayorías que son  más necesitados,  utiliza los recursos del Estado para  proselitismo, clientelismo y sacar provecho  en beneficio de grupos y personas todas pertenecientes a los mismos  sectores de poder y para adocenar aún más a los que no se resisten a las dádivas, canonjías y privilegios, tratando al resto como pordioseros a base de limosnas.

La cúpula dirigencial del país, casi todos integrados por personas que en su mayoría tuvieron enseñanzas conforme al espíritu de nuestras tradiciones cristianas, parece mantener resistencia hacia la justicia social, en muchos casos anteponiendo conceptos e intereses individuales y actitudes equivocadas que de cualquier forma impiden un desarrollo armónico de la sociedad,  contrarios a la prédica del movimiento que se inicia precisamente con estas festividades.

Los partidos y los políticos como responsables de procurar un mejor equilibrio institucional y democrático, especialmente los de oposición y particularmente el PRD que representa la principal fuerza opositora, ojalá que  en estas navidades  permita que las puertas del entendimiento se abran y los aires de paz, amor y fraternidad que soplan con la celebración del advenimiento divino del  hijo de Dios  penetren en sus mentes y logren regalarle al país, no solo a los perredeístas,  actitudes  positivas y cargadas de las mejores intenciones como muestra de lo que serían capaces de hacer desde el gobierno.

Pero aunque se observan por todos los lados actitudes de resabio y resistencia a dejar de lado las cosas que mantienen las separaciones y las divergencias, hay tiempo para que lo que debería ocurrir durante los 365 días del años en materia de fraternidad y reconciliación, pueda iniciarse por lo menos en esta fecha y que a partir de ahí el todopoderoso los ilumine para que se inicie un período de concertación permanente en cada una de las organizaciones y grupos políticos, gremiales y sociales, responsables de dirigir en distintas esferas la sociedad, abandonando los individualismos fragmentarios, totalmente contrarios al espíritu de las fiestas que comenzamos a celebrar.

No se trata de un deseo imposible, sino algo que se respira en el ambiente popular, pero que a veces algunos obstáculos impiden que esos aires penetren y dobleguen actitudes individualistas y egoístas, haciendo imposible que se logre la unidad dentro de la diversidad con verdadero espíritu cristiano.