Acuerdo para una nación angustiada

Los últimos acontecimientos agravan el estado de angustia que vivimos, superable si se suscribiese un acuerdo en torno al interés general de la nación similar al suscrito por los dos principales candidatos del pasado certamen electoral inspirándose en intereses particularmente centrados en la reforma constitucional.

La última fuente de angustia la constituye la compra accionaria de Ede Este, no obstante ser una empresa envuelta en una litis internacional que involucra nuestro Estado y ser efectuada por un gobierno que atraviesa serias dificultades fiscales. Ello se agrega a otros hechos: Ambigüedad   en el debate constitucional sobre nacionalidad cuando no debe ser interpretativa; incumplimiento a políticas emanadas de las autoridades monetarias conducentes a la reducción de la tasa de interés; dominio de la delincuencia organizada manifestada por prisiones convertidas en centros de operaciones y escenario de ajustes de cuentas; gremios de transporte que se arrogan atribuciones públicas como sucede en la frontera con el transporte de carga, o contraatacan con denuncias sobre  corrupción o malas prácticas a funcionarios que les exigen cumplimiento de obligaciones financieras; denuncias de corrupción procedentes de la ciudadanía caen sistemáticamente  en el olvido; alegre destrucción de patrimonios nacionales reconocidos universalmente para levantar proyectos agresores del medio ambiente.    

Estos males se suman a situaciones estructurales como la precariedad de los servicios públicos, salud y la educación, que pierden calidad y encarecen. Nos movemos en medio de desperdicios, incluyendo aquellos que enrarecen el aire que respiramos en medio de ruidos que ensordecen. Y por taponamientos de tránsito por mala organización del tráfico y mal servicio de transporte. La crisis internacional se refleja en la caída de la producción y el empleo. Las exportaciones no solo han perdido dinamismo sino que penden sobre ellas corrientes neo proteccionistas que se apoderan de nuestros principales socios comerciales, afectando las zonas francas. Políticas migratorias agravan la disminución de remesas. El turismo sufre los efectos de la competencia, agravada por la reapertura de Cuba.

Nuestro principal socio comercial emite signos de favoritismo hacia la nación con la que compartimos la isla y hace recordar las intervenciones militares sufridas en el pasado siglo. La institucionalidad partidaria se desmorona: En el PRSC unos entran, otros salen; crisis de institucionalidad se apoderan del PRD mientras el PLD se desenvuelve en medio de crisis cinética.

Existen más que motivos para angustiarse.

Solo queda, a pesar de la Cumbre diluida, capacidad de entendimiento manifestada en el acuerdo citado  para la reforma constitucional; tema que no sabemos si reviste la urgencia e importancia en comparación con los demás arriba mencionados causantes de angustias ciudadanas.