Adiós al médico y filántropo

Angel Chan Aquino murió y para  calificarlo con justeza habrá que acuñar una especialidad poco común en la medicina ortodoxa. Un buen intento sería acreditarlo en el ejercicio de la medicina filantrópica o en el de la filantropía médica, pero lo cierto es que la pérdida de este pionero de la cirugía a corazón abierto  es un golpe doloroso para una buena parte del pueblo dominicano y para el ejercicio de una especialidad cada vez más demandada en el mundo moderno. En materia de saber y vocación para servir al prójimo con dificultades de salud, Angel Chan Aquino fue  un paradigma y un ícono en el ejercicio de la medicina y de su especialidad como cardiólogo.

A sus 85 años y padeciendo trastornos de salud que le limitaban físicamente, el doctor Chan Aquino se ocupaba de dar seguimiento a sus pacientes, auxiliado por una secretaria y otros médicos. Aparte de sus profundos conocimientos médicos especializados también puso al servicio de su causa filantrópica las dotes líricas de que lo dotó la naturaleza, componiendo canciones y destinando los ingresos por su venta al cuidado de la salud de niños afectados de cardiopatías. No en balde la primera sala de cirugía de Corazones Unidos fue bautizada con su nombre. Con la muerte de Angel Chan Aquino hemos perdido a un gran cardiólogo. Con él  se   ha ido un gran filántropo. Paz a sus restos.

 

Junot, nuestro primer  Pulitzer

Junot Díaz, un dominicano que emigró a Estados Unidos a los siete años y que se ha destacado en la lucha por los derechos de los inmigrantes en ese país, acaba de ganar un premio Pulitzer, la más alta distinción que se otorga a las obras publicadas en ese país y que abarca 21 disciplinas. Estudió bachillerato en Cedar Ridge High School de Old Bridge, New Jersey, y obtuvo licenciatura en inglés en la Universidad Rutgers e hizo un master en Bellas Artes en la Universidad de Cornell.

Su obra ganadora del Pulitzer, “The Brief Wondrows Life of Oscar Wao” no es la primera galardonada en Estados Unidos. También ha recibido los premios Pushcart Prize XXII (1997), Eugene McDermott Award (1998) y Guggenheim Fellowship (1999). Es autor de numerosas obras, todas basadas en las penurias de los inmigrantes en Estados Unidos. Para ganar esta presea hay que ser muy bueno. El país tiene en Junot el orgullo del primer Pulitzer.