Adorables delincuentes

porfirio

Con orgullo que hincha el pecho, una pizpireta funcionaria anunció la celebración de la “Copa de Polo Embajador Rubirosa.” Ocurrió en el año 2012. La representante del ministerio de Turismo quiso honrar a su ídolo, y nada mejor que auspiciar, en el Santa Bárbara Polo Club de Los Ángeles, la actividad.

Aunque usted no lo crea, con el mejor acento del creador de la marca, Robert Ripley, la justificación del homenaje se produjo. La actriz, escritora y representante del país defendió su idea. Entendía que la mención de su admirado atraería turismo de calidad a la isla. “Rubirosa siempre fue un gran promotor de la República Dominicana. Es un ícono dominicano e internacional, representa el glamour de la época dorada de Hollywood. Continúa teniendo relevancia en el deporte ecuestre.””Estoy siguiendo sus pasos, él puso en alto el nombre de nuestro país…”

No estuvo sola, otra funcionaria declaró que el personaje no sólo fue yerno del tirano sino diplomático y campeón de Polo. “Presentando la primera copa anual, en honor a ese ícono del Polo Internacional, es hacerle homenaje a la industria ecuestre y a los jugadores de polo profesional y los turistas que montan por las playas y las montañas de la República.” El lance motivó un reportaje en “El País”. Un cachondeo de Javier Valenzuela.“Rubirosa, un pene con Pedigrí.”

En la época de la comunicación expedita, del chateo instantáneo, el ministro de Turismo no estaba enterado de la actividad. Después reaccionó. Rubirosa tampoco está en la agenda de algunos guardianes del buen vivir, de los apóstoles de la ética urgente y el rechazo fue tardío y tímido. Porque para el gigoló no hay rasero. Lo reducen a eso y eso basta para la admiración. Ah complicidad que acoteja y prefiere la anécdota de largura y gusto. La extensión estéril de páramo y estepa. Cuentan sus pulgadas y describen sus camas, también su descaro y violencia “commeilfaut”. Fascinación, produjo y produce. Sin embargo, más allá del “latin lover”, de conocer los secretos femeninos antes del descubrimiento del punto G y cobrar por su trabajo, está el delincuente. No cualquier delincuente.

Compartió palco con Hitler en la inauguración de los juegos Olímpicos del año 1936 y también vendió visas a los judíos. Espía y soplón. Contacto de la tiranía con los poderosos internacionales. Sus relaciones sirvieron hasta después del 30 de mayo del 1961.

Una revista italiana reseñó su funeral y describió con rigor al difunto. Dejó atrás la magia.”Ni noble con los hombres y cruel con las mujeres como el Don Juan de Tirso de Molina, ni ateo y temerario como el Don Juan de Moliere, ni guerrero del amor como el Don Juan de Zorrilla, ni con el aura satánica de Don Juan de Byron: no fue sino un artesano con suerte”.

Ejecutor de acciones delicadas, porque decir asesino carece de glamour. Aseguran que fue la inspiración de Ian Fleming para crear a James Bond. Existen fuentes creíbles para formar su perfil, sin embargo,aún produce estupor tropezar con párrafos como el siguiente: -¿Sabe lo que hizo Rubirosa durante la guerra civil? Pregunta un personaje. El otro responde: sacar del Madrid sitiado a personas que nunca llegaban a destino…Exacto. Tenía privilegios de embajador. Era hombre de confianza de Trujillo y disponía de pasaportes para quien los necesitaba y de un avión…negociaba con gente de recursos, a los que la mala fortuna había dejado en zona roja. Pagaban con lo que tenían. Joyas, cheques de bancos extranjeros, títulos de propiedad. Menos dinero, todo. Y realmente sacaba de Madrid a quien fuera, aunque jamás se volviera a saber nada de ese quien fuera. Dicen que los tiraba del avión en Los Pirineos. Más o menos lo mismo que hacían en la Argentina con los desaparecidos (Vásquez Rial. La Capital del Olvido). En fin, detalles de nuestros adorables delincuentes. Y además, jugaba polo.