Aduanas yuxtapuestas entre República Dominicana y Haití

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En la década de los 90, luego de participar en un Congreso internacional de Directores de Aduanas, donde se trataron temas relativos a los conflictos comerciales entre países fronterizos, se fortaleció la idea de crear aduanas yuxtapuestas entre República Dominicana y Haití. Esto es, que una sola oficina o dependencia estatal controle todo lo relativo a importaciones y exportaciones. Válido para ambos países.
Lógicamente, Haití tenía y tiene muchas deficiencias en ese sentido, y buscaba fortalecer el control de mercancías. Y como es lógico suponer, aumentar sus ingresos a través de las recaudaciones por vía del comercio exterior.
A tal efecto recibí invitación oficial por vía del Embajador de Haití aquí, Guy Alexandre, para visitar su país, cosa que fue aprobada por el presidente de la República de entonces. Viajamos por tierra junto a dos funcionarios aduanales, acompañados por el Embajador Alexandre. Allí nos reunimos con varias autoridades oficiales, entre ellos: el Comisionado de Aduanas Fritz Deshommes, Gobernador del Banco Central, Ministros de Finanzas, Comercio, o su equivalencia en Haití, y con autoridades militares.
El propósito de estudiar la posibilidad de establecer Aduanas Yuxtapuestas entre República Dominicana y Haití, gozaba del beneplácito de organismos internacionales que manifestaron su disposición de darle soporte técnico para su implementación. En el país, aparte del presidente Balaguer que aprobó el viaje, y en principio la intención, solo Roberto Martínez mostró algún interés en dicha iniciativa.
Posteriormente recibí una invitación por vía del desaparecido amigo Gerold Moser, de la Fundación Hanns Saidel de Alemania, para que en una visita a su país conociera el funcionamiento de las aduanas entre dicha nación con sus países fronterizos. Cosa que se realizó. Interesante, aunque eran realidades diferentes.
Europa, desde hace mucho tiempo logró implementar sistemas en los cuales los tramites los hace un solo país. En Centroamérica, para no ir tan lejos, hace años que también se estableció un sistema similar.
Dicho proyecto tiene muchas aristas que indudablemente podrían molestar o afectar determinados sectores, oficiales y sobre todo privados. Su implementación podría llevarse a cabo, pero solo con la firme decisión oficial de ambos países. Y contando con la bendición de los sectores económicos que se mueven a través de las fronteras.
Pero no será fácil, a pesar de que pudiera ser considerado conveniente y necesario. Muchas actividades entre ambos países, a simple vista pueden lucir claras, pero están cubiertas por grandes nebulosas, comerciales y de otra índole. Además, muchos que proclaman formalidad en las operaciones comerciales, se mueven a través de la informalidad, y parece que no les ha ido tan mal.
Habría que romper muchas barreras oficiales y privadas, a pesar de las debilidades fronterizas. Y lo más probable es que, durante un tiempo, la República Dominicana tenga que aportar casi todo el material humano como la tecnología.
No sé en qué paró esa iniciativa, pero sigue siendo un proyecto a tomar en cuenta.