Advierte cambio normas insumos afectarían costos

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El secretario ejecutivo de la Cámara de Productores Genéricos en Costa Rica y miembro de la Cámara de Genéricos de los Estados Unidos, doctor Román Macaya, advirtió que la fijación de nuevas normas de registros para los agroquímicos, derivado de los acuerdos comerciales, pudiera afectar los costos de producción en la agricultura.

Añadió que de nada vale que un país tenga acceso a un mercado si los costos de producción no son competitivos.

Observó que durante las discusiones del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana RD- CAFTA lo sobresaliente fue el tema de acceso al mercado.

Puso de ejemplo  que la preocupación en este caso fue si República Dominicana podrá exportar azúcar a los Estados Unidos o si los estadounidenses podrán exportar arroz al mercado dominicano.

Indicó que todo eso afecta el tema de precios, ya que al venir un producto subsidiado puede deprimir precios como el caso del arroz en República Dominicana o del azúcar en el mercado norteamericano tendrá que ser vendida por debajo de los costos.

Macaya que además es integrante de la  Asociación Latinoamericana de Industrias de Agroquímicos, informó que en su país, Costa Rica, la Cámara de Productores de Genéricos le propuso al gobierno que como no hay recursos para subsidios, las autoridades no pueden desentenderse de los agricultores.

Los agricultores, dijo producen un producto muy diferenciado, pero utilizan insumos de marca, patentados, de manera que los márgenes son muy estrechos para los productores agrícolas. Ante la situación se le pidió al gobierno que se trate de que los insumos sean a precios más competitivos para los agricultores, ya que no hay manera de alterar los precios del producto final.

“Y cómo se hace eso? Eiminando las barreras al mercado de insumos más importantes, identificando cuáles son los insumos que determinan la competitividad agrícola, de manera que el agricultor pueda reducir sus costos”, explicó.

En Costa Rica, los costos de producir se miden  por  la composición del valor de las semillas, mano de obra, agroquímicos y fertilizantes y las cargas sociales (seguridad social).

En este renglón, los agroquímicos representan un tercio del costo de producción de papas; en lechuga, el 16 por ciento; en remolacha, 5%; en repollo,29%; en brócolis, un tercio; en coliflor, es casi la mitad del costo.

En el arroz los plaguicidas representan el 16% del costo total, en banano, el 50%, en café el 75%.

Destacó que la agricultura en la zona tropical de Centroamérica y el Caribe requiere del uso de agroquímicos para mayor productividad, donde los plaguicidas constituyen el segundo factor de costos, más que la mano de obra.

Entonces, adujo,  cualquier cosa que vaya a afectar este costo va a ser determinante en la competitividad de ese país en ese cultivo y hasta cierto punto va a determinar si se puede o no cultivar un rubro.

Precisó que con el  TLC está en juego en toda la región, la posibilidad de que se cayera la competitividad agrícola en los países y su impacto en la generación de empleos.

Arguyó que una caída en el empleo agrícola tiene un impacto social enorme, porque esas personas no se pueden trasladar muy fácilmente a otros segmentos de la economía aunque hayan maquilas o manufacturas industriales.

La pérdida de la competitividad afecta las exportaciones, afecta socialmente la zona rural y se pone en juego la seguridad alimentaria. “Si no producimos la mayoría de lo que consumimos, dependemos de las importaciones”.

Dijo que la falta de acuerdo entre los productores provoca sobreproducciones que deprimen los precios en los mercados, el mercado entonces fija el precio.

En contraste los costos de producción son altos en consumo de semillas, fertilizantes, y por encima de eso, los productos son sujetos a reglas nuevas de propiedad intelectual que los encarece mucho más.

La mano de obra barata es un factor de competitividad, y siempre hay un país con mano de obra más barata que otro y la intermediación reduce los márgenes de posible beneficios del productor, además existen riesgos de plagas, enfermedades y mercados cerrados y protegidos.

“Son listas de problemas que existen en todos los países que originan una dependencia del subsidio agrícola, que va a depender de la capacidad de las economías de los paséis y de la decisión política de otorgarlo, pero el subsidio siempre existe como necesidad.

El doctor Macaya hizo sus apreciaciones en la charla magistral sobre el tema “Efecto de la Propiedad Intelectual y las Normas Técnicas en el sector agrícola”, en el seminario patrocinado por la Asociación Nacional de Importadores de Productos Agroquímicos (ANIMPA) en el hotel Clarion, (antiguo Plaza) , ensanche Naco.

LAS PATENTES

Macaya señaló que el sistema de patentes es tan antiguo que la primera se dio en el año 1459, y ya el plazo de uso del título sobre el invento o el producto era de 20 años en Inglaterra.

Por acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC)  hay que proteger la información no divulgada, como datos clínicas, toxicológicos, pero es flexible porque no da plazos y deja a cada país en libertad de aplicar su criterio dentro de la norma. Además se permiten importaciones paralelas de un producto determinado y permiten las licencias obligatorias en medicamentos para prevenir que si hay una crisis en la fabricación se puede producir el genérico de la marca con la autorización del gobierno del país de que se trate.

Afirmó que las empresas miltinacionales han intentado distorsionar el sistema de la propiedad intelectual  de un invento en la que existen las opciones de usufructuar por 20 años una patente o guardarlo en secreto.

La estrategia es patentar la molécula, en el caso de los medicamentos o el producto químico con el monopolio de usufructo por veinte años.

Explicó que cuando una empresa inventa algo, ya sea un medicamento, un agroquímico tiene que proteger el invento como suyo por medio del registro de la propiedad intelectual, con dos opciones, o lo patentaban o la mantenían como secreto el invento.

La patente es un documento jurídico que da propiedad sobre el invento a la industria o la empresa que desarrolla el invento y le da un monopolio temporal de 20 años sobre la propiedad, y puede explotar el producto sin competencia, y cobrar el precio que soporte el mercado.

Luego de 20 años puede ingresar al mercado la competencia y de ahí surgen los productos genéricos, ya sea en medicamentos, agroquímicos, electrodomésticos lo que sea. Son productos iguales al que originalmente esta patentado que entran a competir al día siguiente de cumplirse los veinte años de su presencia en el mercado.

El secreto industrial es elaborar un producto con una fórmula secreta sin necesidad de divulgarla, sin patentarla, porque la empresa decide que veinte años no era suficiente.

Si lo hubiera patentado, al cabo de veinte años cualquiera que descubriera el compuesto puede fabricar el producto e introducirlo al mercado y nadie puede impedirlo, es el caso de los genéricos.

Como resultado del TLC  los plazos quedaron definidos como lo querían los Estados Unidos para el registro de productos nuevos, es decir no registrados antes, una protección de la patente por 5 años para los medicamentos y 10 años para agroquímicos.

En Costa Rica le preguntaron a Robert Zoellick, el representante de Comercio de los Estados Unidos e impulsador del TLC sobre por qué la diferencia de los plazos y él explicó a solicitud de los fabricantes de genéricos en Costa Rica las razones por la que protección para agroquímicos era el doble que para los medicamentos en humanos, y dijo que mientras en los medicamentos se requieren pruebas en pacientes, en los agroquímicos es en plantas, animales y medio ambiente.