Advierte desafíos aún enfrenta el gobierno

POR MARIO MENDEZ
Un informe de la Unidad de Análisis de The Economist advierte que el Presidente Leonel Fernández todavía enfrenta desafíos y que es probable que la gobernabilidad se vuelva más problemática en la medida en que se aproximen las elecciones parciales que están programadas para el 2006.

No obstante, el estudio plantea que desde que tomara el poder el 16 de agosto de 2004, Leonel Fernández ha tomado medida económicas correctivas después de la inestabilidad causada por el descubrimiento del fraude bancario y la mala administración por el ex-presidente Hipólito Mejía.

“Esto ha restablecido la confianza, lo que ha determinado un giro en las perspectivas”, afirma el informe.

La Unidad de Análisis de The Economist supone que resularán exitosos los esfuerzos del gobierno por asegurar otro acuerdo con el Club de París y reestructurar una deuda en bonos por US$1,1 millardo en términos amables hacia el mercado.

Considera que la recuperación que empezó a mediados de 2004 gananrá impulso en el periodo 2005-06, asumiendo que se continúe con la disciplina política.

Sin embargo, advierte que la carga de la deuda pública y el ajuste fiscal constreñirán el crecimiento.

Agrega que la estabilización econòmica, la consolidación fiscal, la mejoría en la supervisión y la regulación bancaria (que resultó estar extremadamente deteriorada a la luz de las quiebras bancarias) y el alivio de la crisis eléctrica siguen siendo abrumadoras prioridades políticas en el corto plazo.

“Suponiendo que se logre un avance suficiente en estos frentes, el señor Fernández tendrá más tiempo para asumir otros compromisos de campaña, incluyendo el fortalecimiento de las instituciones estatales, mejorar la educación, reformar el sistema judicial y combatir la corrupción”, explica.

Sin embargo, sostiene que esto resulta una agenda formidable y es probable que el avance sea lento y desigual, particularmente debido al medio político adverso que enfrenta en el gobierno. (Ver arriba)

Prevé que el respaldo de los dos grandes partidos de oposición, PRD y PRSC, es poco probable que dure mucho más allá de las fases iniciales de administración de la crisis, puesto que una administración exitosa de Fernández afectaría perspectivas en las elecciones parciales de marzo de 2006.

“Las escaramuzas partidarias en febrero y marzo, que obstruyeron los planes de financiamiento del gobierno indican que ya esto está en marcha”, expresa.

El informe plantea que se espera que el gobierno presente al Congreso propuestas de reforma fiscal en el segundo trimestre de 2005, lo que pondrá de nuevo a prueba el apoyo al presidente, y explica que el Presidente Fernández pudiera sacar ventaja de las divisiones en el PRD, con tres grupos que en la actualidad luchan por el control.

El informe considera que el principal reto es consolidar el proceso de estabilización, que requiere continuar con la disciplina fiscal y la política monetaria.

Agrega que está en marcha un ajuste fiscal, que implica reformas tributarias aprobadas por el Congreso en octubre de 2004 y recortes en el gasto de la nómina del gobierno, y una reducción en los subsidios a la energía.

En cuanto a la incidencia de la situación económica mundial, el informe prevé que un crecimiento mas lento en EEUU afectará las perspectivas para las exportaciones dominicanas, y las zonas francas de RD continuarán perdiendo competitividad frente a China, en el segmento de la ropa.

“Y mientras se mantenga el ajuste monetario internacional en 2005, las condiciones de financiamiento para los mercados emergentes serán más difíciles, complicando potencialmente el programa de financiamiento del gobierno dominicano”, agrega.

Considera que aunque las tasas de interés continuarán aflojando, el acceso restringido al crédito para muchas firmas y hogares gravitará sobre el crecimiento de la inversión privada.

El sector eléctrico funcionará como un freno al crecimiento hasta que las dificultades estructurales se superen, plantea.

Además, señala que la inversión extranjera se recuperará, animada por la esperada ratificación del DAFTA-RD con EEUU, pero se mantendrá por debajo de los niveles récord de finales de los 90.